Los Pistones – Persecución

pistones

La tripulante ALFA sabe que no se puede viajar al espacio interestelar sin llevar consigo un disco increíble: Persecución.  La tripulante ALFA conocía de memoria varios de sus temas antes de conseguir hacerse con él porque, entre 1983 y 1984, fue ampliamente radiado por las FM’s, no sólo por Radio 3, sino por buena parte de las radiofórmulas de la época. El disco, editado en 1983, contenía melodías impecables, con letras ingeniosas y cercanas, con un punto de misterioso y descolorido glamour, temas que oscilaban entre la energía optimista y la melancolía resignada. Una inmensa bocanada de aire fresco que a principios de los 80 recorrió las ondas anunciando el advenimiento de una nueva era donde todo, inlcuída la música, sería mejor. Fue cierto sólo en parte. Fue un espejismo interesante.

Impecable power-pop con guitarras, baterías y melodías en estado de gracia, una temática variada y alejada de tópicos al uso y un sutil sentido del humor. Ricardo Chirinos era el principal compositor y quien ponía la voz a todos los temas. Una producción impecable inédita para la época, cuando la mayoría de los productores no sabían cómo tratar a las guitarras electrificadas. Con una producción de Ariel Rott, cosa que también chocaba con las fobias y prejuicios del ambiente musical ‘moderno’ de aquel entonces, siempre dispuesto a distanciarse de los triunfadores de antaño, percibidos como residuos de una época a evitar. Una historia que se repite cada pocos años en el proceloso mundo de la música pop. De todas formas, a la labor del exTequila hay que añadir la del ingeniero de sonido Peter McNamee, que parece ser que es quien dio el brillo tan especial a la atmósfera del álbum (no en vano, el siguiente disco de Los Pistones no sonaba ni de lejos tan bien, a pesar de contar de nuevo con Ariel Rott a la producción).

Un disco redondo, un lujo increíble, un caso extraño. Más todavía si se tiene en cuenta que la canción que triunfó masivamente fue un single que bien poco tenía que ver con la obra completa. Un single, ‘El pistolero’, que situó a Los Pistones en una órbita que quizá no era la suya. La tripulante ALFA siempre se quedaba atónita cuando, poco a poco, en los bares la única canción que seguía sonando era ésa. ¡Pero si ‘El pistolero’ no era más que un subproducto del álbum! ¡Si era tan sólo el tema gracioso e intrascendente, estilísticamente alejado de lo que el grupo representaba!

Anteriormente la banda había publicado algunas canciones en singles y EP’s, temas que inmediatamente pasaron a formar parte de la banda sonora de la efervescente nueva ola madrileña, cantando cosas como “Yo jamás te hubiera conocido si no llega a ser por los Ramones” o “Son las siete menos cuarto en la Puerta del Sol” (y ella sigue sin llegar). Canciones frescas y resultonas, pero nada que ver con el salto cualitativo que dieron con su primer LP ‘Persecución’ (1984).  Diez temas redondos como diez soles. Vale, nueve y un asteroide menor titulado ‘El pistolero’.

Las diez joyas:

  • Persecución: Un inicio urgente y contundente, una curiosa manera de echar los tejos y un tímido halo de misterio que enlaza con la detectivesca portada. Una apertura que sitúa musicalmente al grupo en un terreno de gruesas guitarras melódicas y voces frescas.
  • Último soldado: Antimilitarismo pesimista. Un soldado encargado de llevar un importante y lacónico mensaje a la retaguardia: ‘ve y di que todo acabó, jamás volverá el sol’.
  • Galaxia: Ella es tan diferente… “de dónde vienes tú, de qué galaxia saldrás”. Una batería que redobla sutilmente hace remontar  la melodía cada dos por tres, contagiando un optimismo psicodélico difícil de esquivar.
  • Lo que quieres oír: Arpegios melancólicos para expresar sentimientos compasivos respecto aquella actriz que se rompió. “Qué puede quedar? sólo existo yo, tu último admirador” “tu cara se olvidó, ya nadie espera el próximo guión, el gran estreno en Nueva York se aplazó” “Vuelve a actuar sólo para mí, diré lo que quieres oír”. Un gran tema entonado con una serenidad envidiable, que aunque parezca mentira se hace creíble en la medida voz de Ricardo Chirinos. Los Pistones también bordaban los tiempos medios.
  • Nadie: Frenético alegato contra la incomprensión, el mundo me persigue y nadie me entiende, un tema típico en las letras de los 80 (y de todos los tiempos, probablemente). La juventud desubicada se retuerce buscando su sitio: “no sabes qué hacer, nadie te va a comprender”. Nadie te debe coger. Un riff de guitarra tan frenético como  nervioso. “La noche termina, también tu pesadilla”. Este tema se había editado en single un año antes, en 1983, pero la versión del LP mejoraba en mucho su revestimiento musical. Hipnótico envoltorio.
  • Mientes: Crónica de la traición, nadie se libra de ella. Estribillo arrebatador ideal para cualquier radiofórmula, coreable a todo pulmón en cualquier concierto. “A la luz de aquel bar proclamaste tu pasión, pero a la luz del sol sé que todo ha sido un error”.  Que nadie busque originalidad, pero lo que sí que encontrará son toneladas de energía.
  • Fórmula: Velocidad, aceleración. ‘un, dos, tres, ya!”. A punto de empezar la carrera el piloto se imagina triunfador mientras va describiendo el ambiente, las miradas de la gente, el sudor que resbala sobre su frente,…  “sé que tengo que ganar, tengo todo a mi favor”. A pesar de todas las exhaustivas descripciones de la carrera, la letra no desvela quien ganó la prueba, pero en ningún momento deja de transmitir un optimismo rayano en la inconsciencia.
  • Metadona: Una enigmática canción que transcurre a toda velocidad y transmite sensación de vértigo, de huida… “Tengo que salir pronto de aquí… No sé cómo voy a escapar”. Emparentada con ‘Nadie’ por su descripción del ambiente opresivo que rodea al protagonista, comparte similares soluciones musicales. Metadona metafórica, una palabra muy extendida durante la primera mitad de los 80. La canción acaba y el enigma permanece. Este tema también se había editado anteriormente en single y era uno de los emblemas de la banda en directo. Más energía desbordante.
  • El pistolero: La canción  más dispar del álbum, un ritmo totalmente diferente, una guitarra tirando al funk, nada que ver con el pop robusto y melódico del resto. El pistolero más sucio y rápido ha llegado a la ciudad “y yo sé que esta vez viene a por mí”. “¡Acabaré con él!”. El tema más raro fue el single que reventó las listas de éxitos. Llevó el nombre de Los Pistones a todas las radios, a todas las discotecas, a todos los bares, pubs, discobares glamourosos y antros de carreteras. También fue su condena.
  • Flores condenadas: Crónica saltando de una separación, de una pérdida urgente, “el dinero que gané lo gasté en conseguir / flores condenadas a morir”.  Un riff pegadizo, una batería revoltosa, una línea de bajo bien dispuesta, una voz que expresaba deseo y resignación, que combinaba lamento y expectación. Una obra maestra. Punto.

Varias décadas después ‘Persecución’ sigue teniendo vigencia, su sonido sigue siendo apabullante, sus canciones redondas y perfectas con breves trazos de imperfección que no hacen más que aumentar su perfección. La tripulante ALFA por nada del mundo renunciaría a este disco en su viaje a planetas lejanos. ¿Cómo se levantaría de la cama si no pudiera escuchar ‘Flores condenadas a morir’? ¿Cómo ambientaría su nostalgia sin poder escuchar ‘Lo que quieres oír’? ¿Cómo se encaminaría a la pista de despegue sin el acompañamiento de ‘Fórmula’? No es realista pensarlo.0

Los Pistones tardaron tres años en grabar el siguiente disco, puesto que su cantante y compositor principal tuvo que cumplir su ‘servicio militar’ (a pesar de que cantara aquello del ‘último soldado’). Durante ese tiempo el ala rockista de la música ‘moderna’ española intentó distanciarse de la proliferación de pijos nuevos románticos y tecnopops, y, pretendiendo una mayor autenticidad, se decantó hacia un supuesto rock con raíces tirando al western. Grupos como La Frontera, Los Desperados, Los Rebeldes, los Gatos Locos, Las Ruedas, Dinamita pa los pollos, etc., alcanzaron notables éxitos siguiendo esta senda. Los Pistones en su reaparición se adentraron en esta dirección, quizá porque ellos habían sido en cierto modo pioneros con su ‘Pistolero’ unos años antes. El resultado fue el LP ‘Canciones de Lustre’ (1986), que a pesar de algunos buenos temas tenía un planteamiento mucho menos brillante, su estilo no acababa de encajar en los moldes rudimentarios del rock fronterizo. Años más tarde lo volvieron a intentar con el LP ‘Entre dos fuegos’ (1992), pero tampoco consiguieron la repercusión deseada.

PersecucióPISTONES3n’ fue algo más que una estrella fugaz, fue una auténtica supernova que brilló con fuerza durante un par de años y que dejó un recuerdo imborrable en mucha gente. Como en la tripulante ALFA, quien sigue tarareando aquellas increíbles melodías por donde quiera que vaya. Sólo desearía que Ricardo Chirinos y los demás pistones, de tanto en tanto, hicieran lo mismo. A su salud.

Por cierto, la tripulante ALFA se acaba de dar cuenta de que esta entrada coincide con el treinta aniversario de la edición del disco. Tres décadas de nada, que a escala de las edades del universo son una insignificante fracción de tiempo, pero que para los humanos suponen una buena porción de las respectivas esperanzas de vida. Quizá los pistones ya estén muertos. En cualquier caso, a su salud!

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