Antònia Font – Taxi

Antonia_Font-Taxi-FrontalLa tripulante ALFA ha salido corriendo hacia su antigua casa para buscar un disco indispensable para su viaje interestelar. Un álbum remarcable e imprescindible por tres razones: a) por la temática, eminentemente espacial y marciana; b) por la reciente y sentida disolución del grupo, pues a modo de homenaje póstumo este disco viajará a las estrellas; c) por la indiscutible calidad y originalidad del conglomerado de música, letra, actitud y estilo que ofrecían los mallorquines. Sobre todo estilo. Se trata de ‘Taxi’, el cuarto LP de Antònia Font, editado en 2004.

Antònia Font (tomaron su nombre de su primera fan) ha sido un grupo esencial cuya reciente disolución (finales de 2013) ha dejado un vacío difícil de cubrir. Un grupo capaz de elaborar las más dulces y sincopadas melodías en las que lograban introducir las letras más psicalípticas, rocambolescas e interespaciales, detallistas y anómalas, extrañas a la vez que cotidianas, cantadas con una sensibilidad exquisita pero sin dejar de ser brutales, algo sórdidas y bastante ácidas. El timbre de Pau Debon, el cantante, tenía mucho que ver en ello. Siempre calmado, como preso de una eterna desgana, pero a la vez extremadamente hábil en el encaje de frases de métricas dispares en el sinuoso ritmo del grupo, con múltiples sentidos, incluso en los temas más acelerados, y siempre sin despeinarse ni perder la calma ni el compás (por supuesto).

Unas letras que mayoritariamente procedían de la clarividente mente de Joan Miquel Oliver, capaz de expresar los sentimientos más hondos con las palabras más superficiales, las experiencias más comunes de los pobres humanos a partir de las situaciones más excéntricas o paradójicas. Unas letras que siempre intentaban ir más allá, huyendo de la obviedad, de los tópicos y de las expectativas del oyente pop. Porque lo suyo era pop con mayúsculas, aunque a menudo apareciera aderezado con ciertos toques folk, ritmos electrónicos, cadencias brasileñas o ramalazos latinos. Jaume Manresa (teclados), Joan Roca (bajo) y Pere Manel Debon (batería) completaban este quinteto mallorquín. La tripulante ALFA los echará mucho de menos. Quizá intente convencerles de que se unan a su viaje a los confines del sistema solar, probablemente serían buenos mecánicos orbitales.

Sin duda, su mejor trabajo es ‘Alegria’, el álbum que en 2002 les lanzó al público masivo en el ámbito catalanófono, con perlas como ‘Alpinistes samurais’, ‘Dins aquest iglú’, ‘Vos estim a tots igual’, o la propia ‘Alegria’ que también daba nombre al disco. La tripulante ALFA todavía recuerda con emoción cómo y cuándo cayó rendida ante la avalancha de Antònia Font, de aquel ramillete de reflexiones originales, de estribillos irresistibles y cadencias pegajosas. Escuchando las canciones de ‘Alegría’ llegó a entender lo que debe sentir la cobra al bailar al son de la flauta del faquir, una especie de trance embriagador que deja un agradable regusto en la memoria. No en vano, tras ser escuchadas, las canciones de Antònia Font se pueden degustar durante horas, días, quizá semanas, extrayéndoles todo el jugo mediante simples ejercicios memorísticos. Un placer para los sentidos, un puñetazo para el estómago, un doloroso placer absurdo. Una crónica descarnada de nuestras insignificantes vidas en un absurdo planeta.

Pero el álbum que la tripulante ALFA  ha decidido llevarse es ‘Taxi’, un disco que a pesar de su título y de llevar en la portada la foto de unos futbolistas, representa la crónica de un viaje espacial. En ‘Taxi’ encontramos un CD con 17 canciones, un DVD con una película espacial, y un amplio libreto donde aparecen letras de los temas junto con fragmentos de historias y fotos relativas a dicha película (titulada ‘Acronia i col·lapse del Dr. Polanski’). Un verdadero lujo. Un paquete conceptual indispensable en la discoteca de cualquier melómano contemporáneo. La tripulante ALFA lo sabe y actúa en consecuencia: Antònia Font retornará a las estrellas.

Antonia_Font-Taxi-TraseraTaxi’ es un álbum conceptual basado en la idea de la excitante exploración espacial a cargo de unos humanos poco dotados para ello.  Está dividido en 4 partes:

La parte I, titulada ‘Dos souvenirs de la Terra’ contiene 2 temas: uno que es simplemente sonido ambiente (intrigantes pajaritos…) y otro (‘Vitamina sol’) que ya anuncia las buenas vibraciones que van a seguir. ‘Vitamina sol’ a ritmo de vals-pop tiene un aire de declaración de amor al transcurrir de la vida diaria, a la incipiente primavera, a la excitación de un antiguo amor recién estrenado, todo ello barnizado con una ironía demoledora. El contagioso estribillo:

Te quiero. Yo quería hacer un reggae / Te quiero, creo que esto es más bien un vals / Redundan estas palabras /Sobre todo lo que hemos fornicado.”

La parte II se titula ‘Recital del robot y el astronauta’ y se desarrolla mediante 6 canciones. Es la parte central del álbum, el núcleo de la historia. Empieza con la impagable ‘Armando Rampas’, nombre de un peculiar astronauta en pleno vuelo orbital, amado y odiado por el terráqueo que le canta:

Comandante Armando Rampas / no te folles a las azafatas una tras otra / Comandante, no me abandones con tu paracaídas / mal te mates, incinerador de árboles, violador de las alturas.

Hay que decir, además, nunca una sirena había encajado con tanta naturalidad en una canción pop. Sobresaliente.

La siguiente canción es ‘Jo, Robot’, una oda sobre las melancólicas cavilaciones de un robot que se siente alienado en un mundo que no acaba de comprender muy bien.

El astronauta me ha explicado / para entender que la vida / en la Tierra dura un día / y vuelve a comenzar / Retenciones en la autopista / sale un sol horizontal / y a través de un parabrisas / un individuo bosteza / Si me preguntan qué tal / diré que normal / que yo tan sólo soy un robot / de hierro para todo.”

hqdefaultContinúa con ‘La vida de l’astronauta’, una canción sobre el épico explorador de mundos remotos y desconocidos, pero con los mismos problemas que cualquier humano en la Tierra cualquier tarde entre semana:

Esta es la vida del astronauta / que flota entre espacios orbitales / La tecnología ha sido una trampa / tengo los nervios destrozados / (…) / Y con tal diversificación de gente / la estratosfera tiene mucho ambiente / los bares de copas siempre van llenos / y nunca se vacían los bares de gays.”

Uno de los platos fuertes del disco es sin duda ‘Extraterrestres’, una estupenda canción acerca de las impresiones del astronauta en su encuentro con los seres de otro mundo, un retrato ácido de los viajes a mundos ajenos, de los turistas del espacio (interior y exterior):

Qué guay, qué guay / qué extraterrestres más originales / van en motos de agua por el ciberespacio / y una espada laser en su mano / (…) / Qué guay, qué guay, y meriendan pan bimbo con tulipán, montan una orgía piromusical / y se explotan todos los genitales”.

Y con un contagioso estribillo:

Y hola ¿qué tal? / Somos vuestros amigos de la Tierra / un planeta de polvo y de mierda / de un inhóspito sistema solar”

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¿DEVO? ¿Aviador DRO? No, Antònia Font! Fuente: http://fanmusicfest.com/content/ant%C3%B2nia-font

Se completa esta parte de la trama con el tema ‘Robot’, una nueva descripción del ritmo vital de los robots mencionados anteriorment:

“Dime qué piensas de noche / cuando el mecánico te apaga / cuando haces un cambio de software / siempre que te reprograman / (…) / “Todos los secretos de la ciencia / dentro de tu chasis de hierro / Crees que fue necesario / hacerte de hechura tan feo”

Esta parte II finaliza con el delicado instrumental titulado ‘Vehicle lunar’.

La parte III se titula ‘Viatges i postals de la Terra’, y consta de 5 temas. El primero es una estimulante a la vez que hipnótica secuencia melódica titulada ‘Portavions’ con una ingeniosa letra sobre las dificultades de la convivencia terrestre expresada a modo de sutil ajuste de cuentas:

Me falta un botón del abrigo / Y posters de cuatricomía anuncian unos discos que dejé por aquí / (…) / Un día de noche y de sueño / que miras y recoges la ropa / que nunca sé dónde tengo la puerta / que no proliferan las horas / que no puedo abrocharme el abrigo / A un mundo lleno de combinaciones / combina mi cielo siempre gris / con todos tus portaaviones / bahías de petroleros / excusas de malos bebedores.”

Multicinemes’ es un tema más calmado con guitarra acústica y palmas marcando un ritmo al paso… tan o más hipnótico que el anterior.

Qué difícil el día y la casa / el doméstico hoy me patina / todo se arregla con el justo bricolaje / que las cosas en sí necesitan / (…) / Como es el día final previsible? / La atarazana de hierro-pintura / ¿Cómo es el día final previsible? / de taxistas invisibles / ciudadanos en los multicines.”

Loco’ es una explosión de ritmos latinos, aires de cumbia, flautas peruanas, pero sin dejar el sonido tamizado de transistores electrónicos en ningún momento.

Quién se apunta a bailar sobre el mar? / Quién se apunta a dormir y a soñar? / Cornamusas, tuper-wares, olé! / shorts y Twingos de alquiler / sobrasada y cocarrois, muy buenos / una ensaimada inicia el vuelo.”

DOCU_GRUPO AntoniaFont.JPG Producción ABC360.Holidays’ es otro de esos temas clave del álbum, que desafía la lógica gramatical pero logra transmitir cientos de sensaciones encapsuladas en una estructura musical compleja y nada obvia, con pasajes furiosos (“Sunshine in yellow, viento saharaui / tienes el mehari en el sol / no me das miedo Carmen Consuelo / el dromedario está en Liverpool”) seguidos de interludios placenteros (“Ingrid es minimalista y tiene un discurso / Desirée es futurista y tiene un futuro / Yo soy pintor de marinas y olivares / Yo quiero ser da-da”).

La tercera parte se cierra con la canción ‘Milers d’habitants’, donde en la primera parte del tema Pau Debon va recitando la letra sobre un tímido arpegiado, hasta un momento en que el tema se vuelve sólo instrumental, con un cuatro marcando el ritmo y fuertes vientos en crescendo hasta que llega el final:

Huiré de mis invisibles / sentiré que los átomos más próximos a mí / nunca serán divisibles / radian calientes frecuencias solares / sueñan en fosforescencias miles de habitantes

images2La parte IV titulada ‘Gran final a l’Hotel Galaxi’ contiene los 4 temas restantes del álbum. El primero es otra de las joyas del disco, el ‘Astronauta rimador’. Increíble canción construida sobre una base electrónica con ramalazos de guitarra flamenca donde el cantante va rapeando las desventuras de nuestro astronauta a lo largo de 46 largos versos (sin repetir ninguno). A medida que el tema va avanzando, la voz se va volviendo más y más inaudible bajo el peso de un enérgico punteo de guitarra eléctrica, acabando en un puré de texturas electrónicas y acústicas difíciles de definir pero de lo más adictivas.

Soy el astronauta rimador, que rima y que se caga si fallan los motores / Soy el astronauta noventa y tengo un papel mate y un rollo de papel de váter

imagesEl siguiente tema es un instrumental a base de teclado o sintetizador(‘Cosmos inmutable’) que funciona como introducción a la última canción original del disco: ‘Cápsula d’emergència’, uno de los temas capitales. Un instrumental que se inicia con un recitado que se oye lejano, como entrecortado a través de la radio del astronauta, un resumen del desconcierto que ha sobrevolado durante todo el disco a los prepotentes pero desgraciados astronautas que han ido apareciendo:

“Al mirar al cielo / ondas ultravioletas, infrarrojas

Entre el submarinista y el pez que no sabe a dónde va / entre los huesos calcificados, células

Hierven partículas de H2O en el suelo despintado / entre sistemas solares, entre el espacio perdido

El astronauta camina con la seguridad de saber / que los amperios son el voltaje partido por la resistencia

Camina sin escrúpulos por ser como es / y no se expresa abiertamente porque no puede

Es así, el astronauta / y mira el cielo desconcertado: ondas alfa, ondas gamma.”

Tras este recitado continúa un estupendo tema instrumental a lo largo de los más de 5 minutos de duración del tema. Un tema que en su día no hubiera desentonado en cualquiera de los discos de Pink Floyd, por ejemplo, aunque Antònia Font lo saben dotar de una rara sensibilidad pop. Quizá es que, como ellos mismos decían en la estrofa final de ‘Holidays’: “Yo quiero ser cosmpolita y ver mundo / Yo quiero ser Pink Floyd”.

Hasta aquí llega la historia espacial, de astronautas, robots, recuerdos terráqueos y demás parafernalia retrodecadente e interestelar que en su día nos propusieron Antònia Font. Pero en ‘Taxi’ aún queda una última canción. El último tema del disco es una hermosa y casi amateur versión de ‘I just called to say I love you’ del fabuloso Steve Wonder. Una versión que suena como si estuviera tocada al fondo de un oscuro bar de una suburbial estación espacial del cinturón de asteroides. No podía haber mejor despedida. Genial.

En definitiva, ‘Taxi‘ es un álbum difícil de superar. Que musicalmente llega a cotas más que dignas, estilísticamente variado pero siempre con un reconocible hilo conductor electro-pop-folk. Que, además, cuenta una lúcida historia de robots, astronautas y extraterrestres, donde los alienígenas más despistados no son otros que los humanos que habitan (habitamos) el planeta Tierra. Y al que se suma un desconcertante video (‘Acronia i col·lapse del Dr. Polanski’) donde se narran las aventuras del profesor Joel Ethan Polanski, quien ha presentado un proyecto para desplazar la órbita de la Tierra para evitar el impacto de un asteroide. ¿Hay quien dé más?

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Posando para ‘Lamparetes’ (2011)

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Pau Debon y Joan Miquel Oliver en 2013, preparando sus conciertos de despedida.
(Fuente: http://noticias.lainformacion.com)

Sí, ellos mismos continuaron firmando discos de una singular belleza a lo largo de muchos años, hasta que en diciembre de 2013 decidieron decir adiós. Quizá la tripulante ALFA consiga convencerlos para que viajen con ella a los confines del Sistema Solar.

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