Los Burros – Rebuznos de amor

_MG_8242La tripulante ALFA ha rebuscado en sus archivos hasta dar con él. Le ha costado lo suyo, pues es una pieza que escuchó una y otra vez durante mucho tiempo, y que en algún momento archivó en el cajón de las cosas importantes del pasado. Se trata de un álbum poco común, que en su momento apenas se vendió, que sus autores distribuyeron manualmente por tiendas de barrio y por emisoras de radio, pero que pasó como un vendaval allá por donde fue escuchado.

La tripulante ALFA tuvo la suerte de que su menú radiofónico semanal incluía un programa de un tal “Javier” (nunca supo su nombre completo ni real), un pausado locutor de Radio Huesca que se esforzaba por emitir las cosas más excitantes del momento. Una ventana abierta a la ebullición de grupos subterráneos, al rock más visceral, al pop más melódico, al punk más combativo o al tecno más lúcido, todo ello sin dejar de lado a los clásicos. Era uno de aquellos programas capaces de marcar criterio en tiempos revueltos. Un lujo ecléctico e inesperado, tan necesario que debería estar subvencionado por el Ministerio de Sanidad, por lo que se ganaría en Salud Pública (aunque lo más probable es que el tal “Javier” ni tan siquiera tuviera contrato laboral, pero su labor fue providencial y hay que reconocerlo).

La-movida-rockera-de-Huesca-Recopilatorio-LP-Soua-20140509204411En aquel programa sonaban tanto grupos oscenses locales, como ORNI, Ejercicios Espirituales o Vade Retro, como grupos ibéricos estilo los primeros Ilegales, los Coyotes, Los Suaves, Radio Futura o La Mode, todo ello mezclado con el Leonard Cohen de los tiempos de la Isla de Wigh, el Lou Reed del rock’n’roll animal, el Bowie de la era glam, el Springteen anterior a The River, o los Police en el cénit de su esplendor.

_MG_8243En ese contexto, uno de los grupos más radiados por aquel entonces, curso 83-84, fueron Los Burros. Nunca se les pudo oír en las grandes cadenas de radio, ni en los programas musicales de audiencias masivas, pero sin embargo tenían un lugar privilegiado en cientos de programas marginales de radios locales de Cataluña y Aragón. Justo en aquel momento Los Burros, con su LP Rebuznos de amor, habían dado una patada a la mesa tirándolo todo y abriendo varios kilómetros de ancho las posibilidades expresivas del pop-rock ibérico. Pero solo el submundo lo sabía. El mundo mediático oficial lo descubriría años más tarde, en su siguiente reencarnación como El Último de la Fila.

mostrarimg.php¿Qué había en Rebuznos de Amor? Aunque su título no lo hiciera presagiar, contenía grandes canciones de las que tocan la fibra. Una inusual colección de temas con un imaginario complejo y nada común, capaz de conectar a través de la ironía con el alma de los oyentes. Un puñado de canciones sobre un mundo poblado por personajes contentos de habitar en un mundo absurdo a su pesar. Unos personajes a los que, paradójicamente, la conciencia de que nunca iban a ganar les hacía ganadores. He ahí el truco.

_MG_8244El álbum se abría con un instrumental de enigmático título: ‘Hoy no cruzo. ¿Era una declaración de intenciones? ¿Por qué no cruzar? ¿Si hoy no cruzaba, acaso mañana sí cruzaría? ¿Entonces… cuántas veces habría cruzado antes? ¿Por cierto… cruzar el qué? Ahí queda eso. La tripulante ALFA se lo preguntaba entonces y se lo sigue preguntando ahora, cuando está a punto de despegar hacia las estrellas. Imposible sugerir más con menos.

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Los Burros en directo en TV (Estoc de Pop)

El disco continuaba con varias canciones firmadas por Quimi Portet, con un estilo luego patente en su reencarnación posterior con el Último de la Fila y en su discografía en solitario. Temas como ‘Huesos’, ‘No puedo más’ o ‘Hazme sufrir’, llenos de ideas surrealistas expresadas con guiños a la cultura popular y envueltas en un peculiar ritmo guitarrero sincopado, saturado al estilo Ramones u otras glorias del punk-rock, a menudo elaborado con cajas de ritmo y con una base de teclados ochenteros. Una mezcla adictiva por lo inesperado del resultado. Son temas acelerados, que no dan tregua, en el que se canta al amor anómalo (Huesos: “Cómo te voy a querer estando flaca como estás / mis besos se pueden perder sin sitio donde aterrizar”); se lamentan los penosos rituales del enamorado mal correspondido (No puedo más: “A veces me pregunto cuanto tiempo / voy a estar aguantando esta situación / siempre estoy escalando tu ventana / debe haber otra entrada a tu habitación”); o se parodian formas alternativas de disfrute a través del dolor (Hazme sufrir: “No intentes complacerme, hazme sufrir / pégame puñetazos en la nariz”, incluyendo aceleradas e imperativas súplicas propias de dementes sin remedio ni complejos: “Nooo veladas fantásticas / Nooo bailes frenéticos / Lo que quiero es ser infeliz / Rómpeme con un martillo algunos dedos de los pies / Vamos a un sitio tranquilo y arráncame la piel”). Estupefacción desbordante, provocaban. La única defensa posible, adherirse a su delirio.

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Los Burros y su impactante puesta en escena en la onda Devo

El álbum continuaba con dos temas de Manolo García, más orgánicos y armónicos, con una instrumentación menos agresiva, unas letras metafóricas que transmitían imágenes de belleza inquietante, cantadas con una emoción capaz de erizar el vello de cualquier oyente ávido por conocer aquel nuevo mundo propuesto por Los Burros.

Así, en “Portugal” se describía una situación límite donde, en un contexto de derrumbe del entorno social y personal, a modo de inicio de conflicto bélico, alguien buscaba a otra persona (presumiblemente la amada) mientras trataba de huir entre la confusión. Ante la imposibilidad de hacerlo juntos, se citaban para más adelante en Portugal, aunque ella (o él) nunca llegaría. La sucesión de imágenes cantadas constituye un poderoso dispositivo para trasladar al oyente al lugar de los hechos, testigo en primera línea de la angustia de los protagonistas, los cuales siempre tienen más recursos de los que aparentan. O, en el fondo, todo lo relatado se la trae floja. (“Carreras en coche de acá para allá / Volviendo de día, siempre hasta el final /Aunque pierda el tiempo me da igual (…) De las montañas hasta el mar / Vagando por el frente / Terror a la inseguridad / Tormenta en las vanguardias / Nunca llegaste a Portugal”). Además, en este tema aparecen los primeros indicios de entonación andaluza o sureña, no tanto flamenca sino más bien propia de la copla española, que posteriormente sería el sello de identidad de El Último de la Fila.

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El sufrido casette de la tripulante ALFA

Disneylandia” era la balada del álbum, cantada de manera muy sentida, próxima y distante a la vez. Un canto al amor canalla, al amor que se ha dejado perder pero al que no se quiere dejar de lado, que necesita ayuda pero no puede ser ayudado precisamente por ser como es, cuando lo que es, es precisamente lo que lo hizo atractivo. Un lamento en espiral, con una instrumentación minimalista en la que un casiotone de juguete ocupa el lugar central. Con esta impresionante interpretación se cerraba la cara A.

_MG_8245La cara B del álbum contenía tres joyas absolutas, con Manolo como compositor principal (‘Conflicto armado’, ‘El faro del fin del mundo’ y ‘Moscas aulladoras, perros silenciosos’), así como dos canciones gamberras que evidenciaban el surrealismo innato del grupo (‘Mi novia se llamaba Ramón’ y ‘El himno de los cazadores de vacas’).

El tema más potente era sin duda ‘Conflicto Armado’, con un contagioso riff que marcaba el ritmo a lo largo de toda la canción, con referencias a The Clash y a los conflictos bélicos de la época (guerra Irán / Iraq), todo ello para representar la dura lucha de un amor a tres bandas, indeseado pero inevitable. Una lucha perdida de la que, a pesar de todo, se pretendía salir airoso. La letra transcurría en primera persona y, aunque mantenía en todo momento una gran ambigüedad, lograba que el oyente se identificara con los lamentos del protagonista (“La busco desde hace un mes / Se lo dices tú si la ves / La única posibilidad de sobrevivir al final / En esta maldita ciudad / Eran sus miradas asesinas”). Una colección de lamentos rematados por las poderosas guitarras de Quimi Portet y de José Luis Pérez. Musicalmente, el tema más contundente del álbum, hábilmente atemperado por las armonías vocales de Manolo García.

jajajaja

Quimi Portet en plena actuación con Los Burros

Pero la canción preferida de la tripulante ALFA siempre fue ‘El faro del fin del mundo’, una estimulante declaración de intenciones que incluye algunos de los elementos principales de la filosofía del grupo (y de sus futuras reencarnaciones). Es un tema espídico, dominado por la singular guitarra de José Luis Pérez, una de las piezas clave del sonido del grupo, cantado con absoluta visceralidad por Manolo García, con referencias a lugares utópicos “Llegué a la tierra de lo simple / Por los caminos del cansancio y de la soledad / Crucé paisajes desdentados / Los niños tienen todo el día para jugar”; con aportaciones de una filosofía popular que apela a la experiencia (“No he perdido la constancia / No he luchado para luego abandonar / Me han dibujado sonrisas / Y al dar la espalda me han querido apuñalar”), y con una perspectiva singular sobre el lugar que sus autores ocupan en el mundo (“Aventurero en busca de no sé bien qué / Pequeño héroe de revista / Soy un insecto en la inmensidad”), con un intrigante estribillo que sentenciaba con moraleja (“Ni castigo a los vencedores / Ni a los vencidos redención / Si cruzas para de reírte / Si vuelves rómpeme el porvenir”). Rebelión y autoafirmación a partes iguales. Por cierto, aparece aquí un nuevo indicio de cómo o hacia dónde “cruzar”, una actividad presuntamente esencial en la filosofía del grupo.

IMG_8388La última de las joyas es la que cierra el disco, ‘Moscas aulladoras, perros silenciosos, título envidiable donde los haya. Nos encontramos otra vez ante una situación interpersonal peculiar (“Cuarenta y dos y aún estás muy bien, tú siempre sola en aquel bar / Mi seriedad, yo dieciséis, me hicieron al principio dudar”), una relación amorosa de presente y futuro inciertos, expresada en tono melancólico a un ritmo galopante (muy característico de sus futuras reencarnaciones como EUDF) que imprime una irresistible sensación de urgencia al lamento: (“Al principio tú viste en mí alguien con quien poder hablar / Pero luego pensaste ‘no, no me querrá compadecer’ / “Cielo rojo, estrellas, hay luces en el callejón / Gatos muertos, puertas, vértigo en la oscuridad / Rabia en las miradas, no hay tiempo para pensar”). Guitarras robustas, coros que remarcan la intensidad de la tragedia, con una temática totalmente ajena a lo que se supone que tratan las canciones de pop-rock del momento (y de todas las épocas).

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Manolo García teatralizando temas de Los Burros

El disco se completaba con otros dos temas de vena estrictamente surrealista. ‘Mi novia se llamaba Ramón” era un medio tiempo potente, con una instrumentación rotunda y amenazante, que podría haber firmado los primeros The Cure, pero con una letra totalmente disparatada (“Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da / se murió muy deprisa / Las palabras que terminan en ‘on’, esas suelen ser para morirse de risa”), que transmite una supuesta ambigüedad sexual que les servía para ironizar sobre sí mismos y provocar al potencial público que no estuviera en su onda. El tema restante seguía esta onda surrealista pero elevada al cubo: “El himno de los cazadores de vacas” era una gamberrada con un ritmo pretendidamente tribal y un sonido ajeno al conjunto del álbum, si bien su inclusión potenciaba su función de rareza anecdótica. Servía para mostrar que Los Burros se atrevían con todo, e incluso coqueteaban con el suicidio comercial.

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Fuente: Manolo García, Vacaciones de mí mismo, Ed. Temas de Hoy, 2004 p. 73.

Rebuznos de amor se editó en 1983, gozó del absoluto desprecio de su propia discográfica (la barcelonesa Belter) y sirvió al grupo para darse a conocer en los circuitos más subterráneos y periféricos. Según sus biógrafos (el ínclito Toni Coromina, quien no sólo les pagó parte del disco, sino que años más tarde les escribió un libro delicioso), después de muchos esfuerzos manuales consiguieron vender unos 3.000 ejemplares. Curiosamente, por aquellos días triunfaba a lo grande la manida ‘Movida madrileña’, una explosión musical nuevaolera que emanaba con luz cegadora desde Madrid y protagonizada por una serie de nuevos grupos con nuevas actitudes (Gabinete Caligari, Radio Futura, Siniestro Total o Alaska y sus variadas formaciones) que se situaron en la cresta de la ola. Los Burros no estaban tan lejos de todo aquel barrizal, ni en forma ni en espíritu, pero se encontraban en una posición prácticamente marginal y con mínimas posibilidades de hacerse visibles para el gran público.

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Fuente: Manolo García, Vacaciones de mí mismo. Ed. Temas de Hoy, 2004, p. 24.

Por otro lado, aunque compartían una cierta vertiente lúdica y frívola con muchos de aquellos grupos de la Movida (Alaska, Nikis, Bólidos, Hombres G, Peor Imposible, Polanski y el Ardor, etc.), su frivolidad era sólo aparente pues en el fondo de sus temas latía siempre una perspectiva de búsqueda filosófica y vital. Pero había también diferencias culturales de clase. Buena parte de los grupos de la Movida pertenecían a ambientes acomodados (de clases medias-altas) y, básicamente, pretendían divertirse. Los Burros procedían de un entorno más popular y arrabalero y no sólo buscaban diversión, además estaban de exploración. Exactamente igual que la tripulante ALFA en aquellos mismos momentos. Lo mismo que ahora, apunto de zarpar hacia las estrellas. Por ello se llevará consigo Rebuznos de amor.

 

Addenda

0Un sábado de junio de 1984 la tripulante ALFA se topó de bruces con Los Burros. En aquel tiempo, la tripulante ALFA vivía en Alcampell, famoso municipio oscense cercano a Lleida, cuando vio anunciado un concierto de Los Burros. Aquel grupo que llevaba oyendo durante los últimos meses en el programa del ‘Javier’, iba a tocar en su propio pueblo. El día de marras, con sus colegas se fue hacia el pabellón municipal, donde aquella noche tendría lugar el concierto. Grabadora en mano, preguntaron por los músicos. Han ido a comer, estarán al llegar. Entonces les vieron bajar por la calle de la iglesia con sus vaqueros de pitillo, cazadoras de cuero marrón (Manolo) y tejana (Quimi). ¿Os podemos hacer una entrevista? Por supuesto, sentémonos aquí mismo. Allí mismo, junto a las escaleras del colegio, pegadas al pabellón de baile, nos sentamos. Y esta fue la conversación, tal como la tripulante ALFA ha transcrito de la vieja cinta de casette:

[Nota: Aunque fue grabada el 9 de junio de 1984, esta entrevista había permanecido inédita hasta ahora, y refleja muy bien el momento en el que se encontraban aquellos Burros a punto de disolverse y de renacer como El Último de la Fila. Treinta años más, treinta años menos, no son gran cosa cuando se prepara un viaje sideral]

 

ALFA- ¿Tú quién eres?
QUIMI PORTET (Q)- Yo soy el Quimi, de Los Burros. Quimi Portet. Y este señor es Manolo García. Somos muy amigos éste y yo. Los burros y los tontos.
ALFA- Ah, sí, a ti te vimos un día en la tele. En un programa de la catalana.
MANOLO GARCÍA (M)- ¿Y a éste no? [a Quimi]
ALFA- No, a ti no te vimos. ¿Dónde estabas?
Q- Yo soy… ¡un micro! Trabajo de micro en un conjunto.
ALFA- Bueno, vamos a lo que interesa. ¿Cómo empezasteis en la música?
M- A pedales…
Q- Empezamos como todos los chicos…
ALFA- Pero ¿cuáles serían vuestras primeras influencias?
Q- Cada uno tiene las suyas. Manolo, por ejemplo, como era pobre de pequeño, sólo tenía una radio y un embudo, y prefería escuchar la radio que el embudo. Entonces lo que oía por la radio él lo interpretaba en sus ratos libres. Yo, por ejemplo, a mi mamá le gustaba mucho el soul, y cuando fregaba el piso ponía discos de soul, y escuchaba mucho soul, y los Beatles… De hecho, tal como están concebidos, los grupos pop son una amalgama de influencias de cada individuo.
M- Una amalgama de desastres y pestes, diría yo…
ALFA- También vimos en TV vuestro video. Porque grabasteis un video ¿verdad?
Q- Sí, hicimos un video hace unos seis meses. Es de la pieza ‘No puedo más’. Va de una alegre familia contemporánea que está comiéndose una paella de espaguetis, en medio de multitud de vicisitudes y de sorpresivas actuaciones del personal del grupo y de otros artistas invitados. Vemos que ha tenido una gran aceptación. No sé si porque la gente pasa bastante hambre en esta época de crisis o porque a la gente le gusta la música.
ALFA- ¿Qué canción vuestra os gusta más?
M- ¡Tú!
Q- Nos gustan todas muchísimo.
ALFA- ¿Estáis preparando nuevo material?
Q- Estamos siempre preparando nuevo material. Para eso cobramos.
ALFA- ¿Para cuándo se espera el próximo disco?
Q-Cuando encontremos… Cuando encontremos una empresa alimenticia que quiera construírnoslo.
M- Y cuando los tratos negociables lleguen a buen punto.
Q- A buen cauce.
M- O sea, cuando podamos. Cuando alguien nos quiera firmar un contrato decente. No comment.
ALFA- ¿Cómo veis la movida en Barcelona?
M- ¿La movida? ¿Qué movida? ¿Qué es esto de la ‘movida’?
ALFA- No lo sabemos, pero en la radio se habla a todas horas últimamente.
M- Pero ¿aquí también se habla de eso?
ALFA- Últimamente hasta los gatos, por aquí.
M- ¿Aquí de qué habláis? ¿De qué soléis hablar?
ALFA- Pues de música, de tías, de tíos…
M- ¿De tías? Vais mal, eh. Así nunca llegaréis al reino de los cielos. Hay que practicar la castidad… Pero bueno… Os pensáis que en Barcelona pasan grandes cosas, grandes…
ALFA- No tanto, no tanto…
M- ¿Creéis que allí hay una gran ‘movida’?
ALFA- Pues mira, no tenemos ni idea de lo que hay en Barcelona.
M- Allí la gente se aburre igual o más que aquí. Y les cuesta más caro aburrirse que aquí.
Q- Y hay menos chicas.
M- No. Igual. Bueno, no sé. No sé las que hay aquí. Barcelona está musicalmente como en todos los sitios. Grupos que empiezan, grupos que terminan, gente que graba discos, gente que los hace muy bien… No, gente que los grabe bien, no. Gente que los grabe muy bien, apabullantemente bien, no hay.
ALFA- Estuvisteis hace poco en Huesca ¿no?
Q- Sí, en Huesca capital, en una sala maravillosa que se llama ‘Peña la Alegría Laurentina’. El local tendría que ser un monumento nacional. Es muy bonito.
M- Estaba muy bien, muy bien. Llegó la gente de la Peña ésta de ‘la Alegría’ y… de puta madre.
Q- Fue divertido.
ALFA- Por cierto, ¿Por qué os cambiasteis el nombre? ¿Por qué antes Rápidos y ahora Burros?
M- Todo cambia. Nos tomamos una temporada de vacaciones y paramos medio año o así. Cuando reemprendimos la marcha pues… tuvimos que cambiar el nombre.
ALFA- ¿Cómo os definiríais musicalmente?
M- Pop. Imagino que pop ¿no?
Q- Hacemos pop, power pop, pop machote.
M- Pop erecto… No sabemos… Pop.
Q- Pop tirando a machote. Pop litúrgico. Pop menstrual… No sé…
ALFA- ¿Quién ha hecho las portadas de vuestros discos? Son muy originales.
M- ¿De cuál de los trescientos, a ver?
ALFA- De todos.
M- Pues uno, el primero, el de los Rápidos, lo hizo un chico de Barcelona. Y el otro, este de ahora, el de los Burros, lo hizo una chica de Madrid, una fotógrafa que se llama Oukalele, o algo así.
ALFA- ¿Quién compone las canciones?
M- Nosotros tres. Los dos guitarras y el gobernador.
Q- El rebuznador… (risas).
ALFA- Hemos oído decir que lleváis una puesta en escena muy acojonante…
M- Huy! Sí, ya verás. Con los periódicos que ha ido a buscar el tío ese del bajo por los bares…
ALFA- ¿Qué vais a hacer hoy?
M- Hoy vamos a volar el monumento este… Lo vamos a volar con dinamita. Vais a salir todos volando. Nosotros no, porque tenemos unas campanas anti-reflectantes y separantes del público. Vosotros vais a salir volando todos. Ja! Con la entrada regalamos unas alas estupendas, con unos tirantes de cuero y un precioso motor… No. Yo qué sé. Eso que tú llamas puesta en escena es una pequeña improvisación que sale cada día. Ponemos plásticos, ponemos periódicos, ponemos embudos… bidones… Es simplemente un cruce de casualidades en el momento oportuno.
ALFA- ¿Os gustan otros grupos emergentes de Barcelona, como por ejemplo Loquillo y los Trogloditas, que acaban de sacar un disco imponente [‘El ritmo del garaje‘]?
M- Hombre, pues a gente del grupo le gustan unas cosas y a otros pues otras. Pero en general… no sé… [después de un recuento de porcentajes en cuanto a si les gusta o no Loquillo, responden que sí] Sí. Al grupo le gusta más bien que menos. Tres dicen que sí y dos que no. Aunque a mí de momento… me gustan más cosas como Decibelios, como Veneno, como la Trapera…
ALFA- A nosotros también nos gustan esos…
M- Por cierto, ¿aquí hacéis algún tipo de fiesta taurina para la fiesta patronal del pueblo o así…?
ALFA- Aquí no tenemos tradición. Hace unos años se intentó hacer. Pero como había hostias cada año…
M- No, yo me refiero a ese tipo de…
ALFA- Vaquillas. Hacíamos vaquillas, pero como siempre había hostias…
M- ¿Cómo que había hostias?
ALFA- Hombre, porque venían valientes que las querían matar a cabezazos. Había muchos muertos cada año… Vaya, que no va mucho con nosotros.
M- A cabezazos… no jodas… O sea, que por esta zona es normal, que hay algún pueblo que lo siguen haciendo…
ALFA- Sí, sí, por aquí sí. No mucho, pero en algún pueblo sí. En Altorricón principalmente. Y sólo para la fiesta mayor. En el resto… Ya hay que ir a Fonz, Estadilla y esa parte, más hacia Aragón…
M- Entonces ¿qué hacéis? ¿Vais vosotros y las matáis a cabezazos o qué…?
ALFA- Estos me dicen que os preguntemos si fumáis porros…
M- No, eso no. Ponlo. Que no fumamos porros.
ALFA- O sea, que os enrolláis sin porros.
M- Sin porros. Todo esto es un efluvio natural que emana de nuestro cuerpo de una manera espontánea.
Q- De nuestro cuerpo o de nuestras extremidades, no sabemos exactamente. O del espíritu.
M- El espíritu es una cosa muy pequeña. Es una cosa que yo llevo en el bolsillo a veces.
Q- Y del speed.
M- No el speed es una cosa que llevamos todos naturalmente. Bueno, a veces no. En verano cuando hacemos muchas actuaciones así seguidas, al quinto día se te cae el espíritu y el speed, y estás hecho una mierda.
ALFA- Entonces ¿os enrolláis a base de cerveza?
M- No, tampoco, porque la cerveza te tira mucho. Nosotros a base de bocadillos de chorizo.
ALFA- Tiene mucha grasa el chorizo…
M- Bueno, pero te salen unos granos bastante consistentes y en las fotos quedas muy aparente. Con unos granos aquí estupendos tipo… ¿cómo dicen los ingleses?
Q- Tipo teenager.
M- Sí eso, tipo chico joven. Aparentas menos años.
Q- Bueno, tú tienes ochenta y seis ¿no?
M- Sí, y tú doce. Sí, el Quimi es seminarista. Lo que pasa es que los fines de semana sale.
Q- Sí, ¿no veis la coronilla por aquí?
ALFA- Te echo la mía!
M- Tú ya fuiste cura.
Q- A mí aún no me han ordenado. La semana que viene me ordenan.
M- Vamos a ir a tocar a su ordenación u ordenamiento.
Q- Ordenamante, prefiero.
M- Sí, también tocarán el obispo y el abad…
ALFA- ¿Hoy tocaréis algún tema nuevo?
M- Sí, tres.
ALFA- Oye, a ver si os enrolláis bien.
M- Hombre, como en todos los sitios, eso…
ALFA- Que no os duela hacer un cuarto de hora más…
M- Más… Siempre más ¡Más! ¡Maaas! ¡M a a a s s!
ALFA- Aquí más. Si triunfáis aquí, triunfareis en España. Esto es el trampolín. Preguntádselo a los de la Salseta del Poble Sec, que desde que vinieron aquí se han hinchado a hacer conciertos por toda la zona. De aquí…
M- De aquí al cielo…
ALFA- Exacto…
M- O al infierno. O al cuartel de la Guardia Civil.
ALFA- No, que nos lo vendimos. Lo reconvertimos y ahora es la Casa de la Cultura. Aunque los abuelos no quieren ir porque les trae recuerdos demasiado trágicos.
M- Habéis hecho como el Astérix y el Obélix con los romanos…
ALFA- Lo que está claro es que si tocas y a la gente le gusta lo que haces… De hecho, nos han hablado muy bien de vosotros. El que hablen bien no quiere decir que aquí quedéis bien, pero…
M- Una cosa sí que te voy a asegurar, y es que nosotros donde vamos lo ponemos todo. El equipo siempre es el mismo, nosotros somos los mismos… Hombre puede hundirse el escenario, irse la luz…
ALFA- Ya no es el tocar diez minutos más o menos. Es que si hay ambiente… es el hecho de decir ‘oye, no nos va a venir de un cuarto de hora’.
M- Ya os veo venir, ya. Lo que queréis es que nos den aquí las siete de la mañana, tomando vinos y tocando…
ALFA- Si hace falta vino, bocadillos… tenemos ahí un par de botellas de Chivas que…
M- Hacer una maratón…
ALFA- Tocaréis cinco horas y cuarto ¿no?
M- O diez.
Q- Siete o diez.
ALFA- Con hora y media quedaréis bien.
M- ¿Aguantaremos hora y media? Ya no somos tan jóvenes, aunque lo parezcamos. Por aquello de “…cuarenta y dos y aún estás muy bieeeen…”
ALFA- ¿Tú eres el que canta, entonces?
M- Sí, aunque no lo parezca.
ALFA- ¿Tú eres el que dice “qué más da…”? ¿Lo habéis oído hace un rato por el altavoz del pregón, cuando hemos anunciado el concierto de esta noche?
M- Sí, pero parecía que sonaba por un pepino, más que por un altavoz.
ALFA- Lo ha puesto Sixto [el entonces alcalde comunista del pueblo]. Oye ¿no nos vais a hacer una primicia ahora, a tocar algo para ver qué tal suena eso?
M- Eso luego, cuando probemos sonido. Pero pediremos al respetable que se vaya y cerraremos las puertas, si es posible.
ALFA- Ok. Nos vemos luego.

——

AIMG_8402quel sábado 9 de junio de 1984, las 11:30h de la noche, empezó el concierto. Los teloneros fueron el grupo oscense ORNI, que gustaron mucho a sus fans y al público en general, en especial por la repercusión que tenía entonces su estupendo tema ‘Siempre esperando‘. A la 1 salieron Los Burros al escenario. Durante el concierto volaron latas, bidones, embudos, polvos talco, espuma, humo… Quimi y Manolo dieron tantas volteretas que acabaron magullados por todas partes. Lo suyo era una profesión de riesgo. Salieron al escenario todos vestidos de negro, pero Manolo llevaba un montón de camisetas, una debajo de otra, de las que se fue desvistiendo paulatinamente. Cuando tocaron ‘No puedo más’, Manolo dijo “Y esta canción, como dirían en Madrid, es postmoderna”, y luego se metió con la Chamorro.

Al día siguiente, domingo por la tarde, sintonizando Radio Huesca, una buena parte del programa del “Javier” fue dedicada a describir el concierto, pues por lo visto habían organizado una excursión colectiva al mismo desde la capital provincial. Gracias a dicho programa la tripulante ALFA pudo hacerse con el set-list, que fue como sigue:

  • Volvamos a los árboles
  • Dulces sueños
  • La llamada
  • Grité
  • Portugal
  • Café
  • Mi novia se llamaba Ramón
  • Conflicto armado
  • Huesos
  • No puedo más
  • Te quiero bastante
  • El himno de los cazadores de vacas
  • Ruta del Sur
  • Hazme sufrir
  • Televisión
  • Disneylandia
  • El faro del fin del mundo
  • Septiembre

Bises:

  • Volvamos a los árboles
  • La llamada
  • Dulces sueños

Como se puede observar, tocaron una mezcla de temas de Los Rápidos, de los Burros y algunas todavía inéditas.

IMG_8392Los Burros pasaron por el territorio donde habitaba la tripulante ALFA dos veces más durante aquellos escasos meses. En agosto fueron contratados en las fiestas mayores de Altorricó, y en septiembre tocaron en las fiestas de Tamarit de Llitera. En ambos casos se hicieron con una buena pila de acérrimos e infatigables seguidores. Durante los meses siguientes las casettes corrieron de mano en mano. La tripulante ALFA quedó definitivamente enganchada a los ritmos, melodías y filosofía vital de Los Burros (luego replicada con mayor ambición en su aventura como El Último de la Fila, especialmente en sus dos primeros LP’s, deudores claros de los experimentos burrísticos). Por ello, la tripulante ALFA se llevará Rebuznos de amor en su viaje interestelar. Saludos terráqueos, y recordad que sois unos insectos en la inmensidad.14067686_303231426704567_257614053984850256_n14117801_303231470037896_5115161449067560087_n

 

 

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