Los Burros – Rebuznos de amor

_MG_8242La tripulante ALFA ha rebuscado en sus archivos hasta dar con él. Le ha costado lo suyo, pues es una pieza que escuchó una y otra vez durante mucho tiempo, y que en algún momento archivó en el cajón de las cosas importantes del pasado. Se trata de un álbum poco común, que en su momento apenas se vendió, que sus autores distribuyeron manualmente por tiendas de barrio y por emisoras de radio, pero que pasó como un vendaval allá por donde fue escuchado.

La tripulante ALFA tuvo la suerte de que su menú radiofónico semanal incluía un programa de un tal “Javier” (nunca supo su nombre completo ni real), un pausado locutor de Radio Huesca que se esforzaba por emitir las cosas más excitantes del momento. Una ventana abierta a la ebullición de grupos subterráneos, al rock más visceral, al pop más melódico, al punk más combativo o al tecno más lúcido, todo ello sin dejar de lado a los clásicos. Era uno de aquellos programas capaces de marcar criterio en tiempos revueltos. Un lujo ecléctico e inesperado, tan necesario que debería estar subvencionado por el Ministerio de Sanidad, por lo que se ganaría en Salud Pública (aunque lo más probable es que el tal “Javier” ni tan siquiera tuviera contrato laboral, pero su labor fue providencial y hay que reconocerlo).

La-movida-rockera-de-Huesca-Recopilatorio-LP-Soua-20140509204411En aquel programa sonaban tanto grupos oscenses locales, como ORNI, Ejercicios Espirituales o Vade Retro, como grupos ibéricos estilo los primeros Ilegales, los Coyotes, Los Suaves, Radio Futura o La Mode, todo ello mezclado con el Leonard Cohen de los tiempos de la Isla de Wigh, el Lou Reed del rock’n’roll animal, el Bowie de la era glam, el Springteen anterior a The River, o los Police en el cénit de su esplendor.

_MG_8243En ese contexto, uno de los grupos más radiados por aquel entonces, curso 83-84, fueron Los Burros. Nunca se les pudo oír en las grandes cadenas de radio, ni en los programas musicales de audiencias masivas, pero sin embargo tenían un lugar privilegiado en cientos de programas marginales de radios locales de Cataluña y Aragón. Justo en aquel momento Los Burros, con su LP Rebuznos de amor, habían dado una patada a la mesa tirándolo todo y abriendo varios kilómetros de ancho las posibilidades expresivas del pop-rock ibérico. Pero solo el submundo lo sabía. El mundo mediático oficial lo descubriría años más tarde, en su siguiente reencarnación como El Último de la Fila.

mostrarimg.php¿Qué había en Rebuznos de Amor? Aunque su título no lo hiciera presagiar, contenía grandes canciones de las que tocan la fibra. Una inusual colección de temas con un imaginario complejo y nada común, capaz de conectar a través de la ironía con el alma de los oyentes. Un puñado de canciones sobre un mundo poblado por personajes contentos de habitar en un mundo absurdo a su pesar. Unos personajes a los que, paradójicamente, la conciencia de que nunca iban a ganar les hacía ganadores. He ahí el truco.

_MG_8244El álbum se abría con un instrumental de enigmático título: ‘Hoy no cruzo. ¿Era una declaración de intenciones? ¿Por qué no cruzar? ¿Si hoy no cruzaba, acaso mañana sí cruzaría? ¿Entonces… cuántas veces habría cruzado antes? ¿Por cierto… cruzar el qué? Ahí queda eso. La tripulante ALFA se lo preguntaba entonces y se lo sigue preguntando ahora, cuando está a punto de despegar hacia las estrellas. Imposible sugerir más con menos.

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Los Burros en directo en TV (Estoc de Pop)

El disco continuaba con varias canciones firmadas por Quimi Portet, con un estilo luego patente en su reencarnación posterior con el Último de la Fila y en su discografía en solitario. Temas como ‘Huesos’, ‘No puedo más’ o ‘Hazme sufrir’, llenos de ideas surrealistas expresadas con guiños a la cultura popular y envueltas en un peculiar ritmo guitarrero sincopado, saturado al estilo Ramones u otras glorias del punk-rock, a menudo elaborado con cajas de ritmo y con una base de teclados ochenteros. Una mezcla adictiva por lo inesperado del resultado. Son temas acelerados, que no dan tregua, en el que se canta al amor anómalo (Huesos: “Cómo te voy a querer estando flaca como estás / mis besos se pueden perder sin sitio donde aterrizar”); se lamentan los penosos rituales del enamorado mal correspondido (No puedo más: “A veces me pregunto cuanto tiempo / voy a estar aguantando esta situación / siempre estoy escalando tu ventana / debe haber otra entrada a tu habitación”); o se parodian formas alternativas de disfrute a través del dolor (Hazme sufrir: “No intentes complacerme, hazme sufrir / pégame puñetazos en la nariz”, incluyendo aceleradas e imperativas súplicas propias de dementes sin remedio ni complejos: “Nooo veladas fantásticas / Nooo bailes frenéticos / Lo que quiero es ser infeliz / Rómpeme con un martillo algunos dedos de los pies / Vamos a un sitio tranquilo y arráncame la piel”). Estupefacción desbordante, provocaban. La única defensa posible, adherirse a su delirio.

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Los Burros y su impactante puesta en escena en la onda Devo

El álbum continuaba con dos temas de Manolo García, más orgánicos y armónicos, con una instrumentación menos agresiva, unas letras metafóricas que transmitían imágenes de belleza inquietante, cantadas con una emoción capaz de erizar el vello de cualquier oyente ávido por conocer aquel nuevo mundo propuesto por Los Burros.

Así, en “Portugal” se describía una situación límite donde, en un contexto de derrumbe del entorno social y personal, a modo de inicio de conflicto bélico, alguien buscaba a otra persona (presumiblemente la amada) mientras trataba de huir entre la confusión. Ante la imposibilidad de hacerlo juntos, se citaban para más adelante en Portugal, aunque ella (o él) nunca llegaría. La sucesión de imágenes cantadas constituye un poderoso dispositivo para trasladar al oyente al lugar de los hechos, testigo en primera línea de la angustia de los protagonistas, los cuales siempre tienen más recursos de los que aparentan. O, en el fondo, todo lo relatado se la trae floja. (“Carreras en coche de acá para allá / Volviendo de día, siempre hasta el final /Aunque pierda el tiempo me da igual (…) De las montañas hasta el mar / Vagando por el frente / Terror a la inseguridad / Tormenta en las vanguardias / Nunca llegaste a Portugal”). Además, en este tema aparecen los primeros indicios de entonación andaluza o sureña, no tanto flamenca sino más bien propia de la copla española, que posteriormente sería el sello de identidad de El Último de la Fila.

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El sufrido casette de la tripulante ALFA

Disneylandia” era la balada del álbum, cantada de manera muy sentida, próxima y distante a la vez. Un canto al amor canalla, al amor que se ha dejado perder pero al que no se quiere dejar de lado, que necesita ayuda pero no puede ser ayudado precisamente por ser como es, cuando lo que es, es precisamente lo que lo hizo atractivo. Un lamento en espiral, con una instrumentación minimalista en la que un casiotone de juguete ocupa el lugar central. Con esta impresionante interpretación se cerraba la cara A.

_MG_8245La cara B del álbum contenía tres joyas absolutas, con Manolo como compositor principal (‘Conflicto armado’, ‘El faro del fin del mundo’ y ‘Moscas aulladoras, perros silenciosos’), así como dos canciones gamberras que evidenciaban el surrealismo innato del grupo (‘Mi novia se llamaba Ramón’ y ‘El himno de los cazadores de vacas’).

El tema más potente era sin duda ‘Conflicto Armado’, con un contagioso riff que marcaba el ritmo a lo largo de toda la canción, con referencias a The Clash y a los conflictos bélicos de la época (guerra Irán / Iraq), todo ello para representar la dura lucha de un amor a tres bandas, indeseado pero inevitable. Una lucha perdida de la que, a pesar de todo, se pretendía salir airoso. La letra transcurría en primera persona y, aunque mantenía en todo momento una gran ambigüedad, lograba que el oyente se identificara con los lamentos del protagonista (“La busco desde hace un mes / Se lo dices tú si la ves / La única posibilidad de sobrevivir al final / En esta maldita ciudad / Eran sus miradas asesinas”). Una colección de lamentos rematados por las poderosas guitarras de Quimi Portet y de José Luis Pérez. Musicalmente, el tema más contundente del álbum, hábilmente atemperado por las armonías vocales de Manolo García.

jajajaja

Quimi Portet en plena actuación con Los Burros

Pero la canción preferida de la tripulante ALFA siempre fue ‘El faro del fin del mundo’, una estimulante declaración de intenciones que incluye algunos de los elementos principales de la filosofía del grupo (y de sus futuras reencarnaciones). Es un tema espídico, dominado por la singular guitarra de José Luis Pérez, una de las piezas clave del sonido del grupo, cantado con absoluta visceralidad por Manolo García, con referencias a lugares utópicos “Llegué a la tierra de lo simple / Por los caminos del cansancio y de la soledad / Crucé paisajes desdentados / Los niños tienen todo el día para jugar”; con aportaciones de una filosofía popular que apela a la experiencia (“No he perdido la constancia / No he luchado para luego abandonar / Me han dibujado sonrisas / Y al dar la espalda me han querido apuñalar”), y con una perspectiva singular sobre el lugar que sus autores ocupan en el mundo (“Aventurero en busca de no sé bien qué / Pequeño héroe de revista / Soy un insecto en la inmensidad”), con un intrigante estribillo que sentenciaba con moraleja (“Ni castigo a los vencedores / Ni a los vencidos redención / Si cruzas para de reírte / Si vuelves rómpeme el porvenir”). Rebelión y autoafirmación a partes iguales. Por cierto, aparece aquí un nuevo indicio de cómo o hacia dónde “cruzar”, una actividad presuntamente esencial en la filosofía del grupo.

IMG_8388La última de las joyas es la que cierra el disco, ‘Moscas aulladoras, perros silenciosos, título envidiable donde los haya. Nos encontramos otra vez ante una situación interpersonal peculiar (“Cuarenta y dos y aún estás muy bien, tú siempre sola en aquel bar / Mi seriedad, yo dieciséis, me hicieron al principio dudar”), una relación amorosa de presente y futuro inciertos, expresada en tono melancólico a un ritmo galopante (muy característico de sus futuras reencarnaciones como EUDF) que imprime una irresistible sensación de urgencia al lamento: (“Al principio tú viste en mí alguien con quien poder hablar / Pero luego pensaste ‘no, no me querrá compadecer’ / “Cielo rojo, estrellas, hay luces en el callejón / Gatos muertos, puertas, vértigo en la oscuridad / Rabia en las miradas, no hay tiempo para pensar”). Guitarras robustas, coros que remarcan la intensidad de la tragedia, con una temática totalmente ajena a lo que se supone que tratan las canciones de pop-rock del momento (y de todas las épocas).

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Manolo García teatralizando temas de Los Burros

El disco se completaba con otros dos temas de vena estrictamente surrealista. ‘Mi novia se llamaba Ramón” era un medio tiempo potente, con una instrumentación rotunda y amenazante, que podría haber firmado los primeros The Cure, pero con una letra totalmente disparatada (“Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da / se murió muy deprisa / Las palabras que terminan en ‘on’, esas suelen ser para morirse de risa”), que transmite una supuesta ambigüedad sexual que les servía para ironizar sobre sí mismos y provocar al potencial público que no estuviera en su onda. El tema restante seguía esta onda surrealista pero elevada al cubo: “El himno de los cazadores de vacas” era una gamberrada con un ritmo pretendidamente tribal y un sonido ajeno al conjunto del álbum, si bien su inclusión potenciaba su función de rareza anecdótica. Servía para mostrar que Los Burros se atrevían con todo, e incluso coqueteaban con el suicidio comercial.

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Fuente: Manolo García, Vacaciones de mí mismo, Ed. Temas de Hoy, 2004 p. 73.

Rebuznos de amor se editó en 1983, gozó del absoluto desprecio de su propia discográfica (la barcelonesa Belter) y sirvió al grupo para darse a conocer en los circuitos más subterráneos y periféricos. Según sus biógrafos (el ínclito Toni Coromina, quien no sólo les pagó parte del disco, sino que años más tarde les escribió un libro delicioso), después de muchos esfuerzos manuales consiguieron vender unos 3.000 ejemplares. Curiosamente, por aquellos días triunfaba a lo grande la manida ‘Movida madrileña’, una explosión musical nuevaolera que emanaba con luz cegadora desde Madrid y protagonizada por una serie de nuevos grupos con nuevas actitudes (Gabinete Caligari, Radio Futura, Siniestro Total o Alaska y sus variadas formaciones) que se situaron en la cresta de la ola. Los Burros no estaban tan lejos de todo aquel barrizal, ni en forma ni en espíritu, pero se encontraban en una posición prácticamente marginal y con mínimas posibilidades de hacerse visibles para el gran público.

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Fuente: Manolo García, Vacaciones de mí mismo. Ed. Temas de Hoy, 2004, p. 24.

Por otro lado, aunque compartían una cierta vertiente lúdica y frívola con muchos de aquellos grupos de la Movida (Alaska, Nikis, Bólidos, Hombres G, Peor Imposible, Polanski y el Ardor, etc.), su frivolidad era sólo aparente pues en el fondo de sus temas latía siempre una perspectiva de búsqueda filosófica y vital. Pero había también diferencias culturales de clase. Buena parte de los grupos de la Movida pertenecían a ambientes acomodados (de clases medias-altas) y, básicamente, pretendían divertirse. Los Burros procedían de un entorno más popular y arrabalero y no sólo buscaban diversión, además estaban de exploración. Exactamente igual que la tripulante ALFA en aquellos mismos momentos. Lo mismo que ahora, apunto de zarpar hacia las estrellas. Por ello se llevará consigo Rebuznos de amor.

 

Addenda

0Un sábado de junio de 1984 la tripulante ALFA se topó de bruces con Los Burros. En aquel tiempo, la tripulante ALFA vivía en Alcampell, famoso municipio oscense cercano a Lleida, cuando vio anunciado un concierto de Los Burros. Aquel grupo que llevaba oyendo durante los últimos meses en el programa del ‘Javier’, iba a tocar en su propio pueblo. El día de marras, con sus colegas se fue hacia el pabellón municipal, donde aquella noche tendría lugar el concierto. Grabadora en mano, preguntaron por los músicos. Han ido a comer, estarán al llegar. Entonces les vieron bajar por la calle de la iglesia con sus vaqueros de pitillo, cazadoras de cuero marrón (Manolo) y tejana (Quimi). ¿Os podemos hacer una entrevista? Por supuesto, sentémonos aquí mismo. Allí mismo, junto a las escaleras del colegio, pegadas al pabellón de baile, nos sentamos. Y esta fue la conversación, tal como la tripulante ALFA ha transcrito de la vieja cinta de casette:

[Nota: Aunque fue grabada el 9 de junio de 1984, esta entrevista había permanecido inédita hasta ahora, y refleja muy bien el momento en el que se encontraban aquellos Burros a punto de disolverse y de renacer como El Último de la Fila. Treinta años más, treinta años menos, no son gran cosa cuando se prepara un viaje sideral]

 

ALFA- ¿Tú quién eres?
QUIMI PORTET (Q)- Yo soy el Quimi, de Los Burros. Quimi Portet. Y este señor es Manolo García. Somos muy amigos éste y yo. Los burros y los tontos.
ALFA- Ah, sí, a ti te vimos un día en la tele. En un programa de la catalana.
MANOLO GARCÍA (M)- ¿Y a éste no? [a Quimi]
ALFA- No, a ti no te vimos. ¿Dónde estabas?
Q- Yo soy… ¡un micro! Trabajo de micro en un conjunto.
ALFA- Bueno, vamos a lo que interesa. ¿Cómo empezasteis en la música?
M- A pedales…
Q- Empezamos como todos los chicos…
ALFA- Pero ¿cuáles serían vuestras primeras influencias?
Q- Cada uno tiene las suyas. Manolo, por ejemplo, como era pobre de pequeño, sólo tenía una radio y un embudo, y prefería escuchar la radio que el embudo. Entonces lo que oía por la radio él lo interpretaba en sus ratos libres. Yo, por ejemplo, a mi mamá le gustaba mucho el soul, y cuando fregaba el piso ponía discos de soul, y escuchaba mucho soul, y los Beatles… De hecho, tal como están concebidos, los grupos pop son una amalgama de influencias de cada individuo.
M- Una amalgama de desastres y pestes, diría yo…
ALFA- También vimos en TV vuestro video. Porque grabasteis un video ¿verdad?
Q- Sí, hicimos un video hace unos seis meses. Es de la pieza ‘No puedo más’. Va de una alegre familia contemporánea que está comiéndose una paella de espaguetis, en medio de multitud de vicisitudes y de sorpresivas actuaciones del personal del grupo y de otros artistas invitados. Vemos que ha tenido una gran aceptación. No sé si porque la gente pasa bastante hambre en esta época de crisis o porque a la gente le gusta la música.
ALFA- ¿Qué canción vuestra os gusta más?
M- ¡Tú!
Q- Nos gustan todas muchísimo.
ALFA- ¿Estáis preparando nuevo material?
Q- Estamos siempre preparando nuevo material. Para eso cobramos.
ALFA- ¿Para cuándo se espera el próximo disco?
Q-Cuando encontremos… Cuando encontremos una empresa alimenticia que quiera construírnoslo.
M- Y cuando los tratos negociables lleguen a buen punto.
Q- A buen cauce.
M- O sea, cuando podamos. Cuando alguien nos quiera firmar un contrato decente. No comment.
ALFA- ¿Cómo veis la movida en Barcelona?
M- ¿La movida? ¿Qué movida? ¿Qué es esto de la ‘movida’?
ALFA- No lo sabemos, pero en la radio se habla a todas horas últimamente.
M- Pero ¿aquí también se habla de eso?
ALFA- Últimamente hasta los gatos, por aquí.
M- ¿Aquí de qué habláis? ¿De qué soléis hablar?
ALFA- Pues de música, de tías, de tíos…
M- ¿De tías? Vais mal, eh. Así nunca llegaréis al reino de los cielos. Hay que practicar la castidad… Pero bueno… Os pensáis que en Barcelona pasan grandes cosas, grandes…
ALFA- No tanto, no tanto…
M- ¿Creéis que allí hay una gran ‘movida’?
ALFA- Pues mira, no tenemos ni idea de lo que hay en Barcelona.
M- Allí la gente se aburre igual o más que aquí. Y les cuesta más caro aburrirse que aquí.
Q- Y hay menos chicas.
M- No. Igual. Bueno, no sé. No sé las que hay aquí. Barcelona está musicalmente como en todos los sitios. Grupos que empiezan, grupos que terminan, gente que graba discos, gente que los hace muy bien… No, gente que los grabe bien, no. Gente que los grabe muy bien, apabullantemente bien, no hay.
ALFA- Estuvisteis hace poco en Huesca ¿no?
Q- Sí, en Huesca capital, en una sala maravillosa que se llama ‘Peña la Alegría Laurentina’. El local tendría que ser un monumento nacional. Es muy bonito.
M- Estaba muy bien, muy bien. Llegó la gente de la Peña ésta de ‘la Alegría’ y… de puta madre.
Q- Fue divertido.
ALFA- Por cierto, ¿Por qué os cambiasteis el nombre? ¿Por qué antes Rápidos y ahora Burros?
M- Todo cambia. Nos tomamos una temporada de vacaciones y paramos medio año o así. Cuando reemprendimos la marcha pues… tuvimos que cambiar el nombre.
ALFA- ¿Cómo os definiríais musicalmente?
M- Pop. Imagino que pop ¿no?
Q- Hacemos pop, power pop, pop machote.
M- Pop erecto… No sabemos… Pop.
Q- Pop tirando a machote. Pop litúrgico. Pop menstrual… No sé…
ALFA- ¿Quién ha hecho las portadas de vuestros discos? Son muy originales.
M- ¿De cuál de los trescientos, a ver?
ALFA- De todos.
M- Pues uno, el primero, el de los Rápidos, lo hizo un chico de Barcelona. Y el otro, este de ahora, el de los Burros, lo hizo una chica de Madrid, una fotógrafa que se llama Oukalele, o algo así.
ALFA- ¿Quién compone las canciones?
M- Nosotros tres. Los dos guitarras y el gobernador.
Q- El rebuznador… (risas).
ALFA- Hemos oído decir que lleváis una puesta en escena muy acojonante…
M- Huy! Sí, ya verás. Con los periódicos que ha ido a buscar el tío ese del bajo por los bares…
ALFA- ¿Qué vais a hacer hoy?
M- Hoy vamos a volar el monumento este… Lo vamos a volar con dinamita. Vais a salir todos volando. Nosotros no, porque tenemos unas campanas anti-reflectantes y separantes del público. Vosotros vais a salir volando todos. Ja! Con la entrada regalamos unas alas estupendas, con unos tirantes de cuero y un precioso motor… No. Yo qué sé. Eso que tú llamas puesta en escena es una pequeña improvisación que sale cada día. Ponemos plásticos, ponemos periódicos, ponemos embudos… bidones… Es simplemente un cruce de casualidades en el momento oportuno.
ALFA- ¿Os gustan otros grupos emergentes de Barcelona, como por ejemplo Loquillo y los Trogloditas, que acaban de sacar un disco imponente [‘El ritmo del garaje‘]?
M- Hombre, pues a gente del grupo le gustan unas cosas y a otros pues otras. Pero en general… no sé… [después de un recuento de porcentajes en cuanto a si les gusta o no Loquillo, responden que sí] Sí. Al grupo le gusta más bien que menos. Tres dicen que sí y dos que no. Aunque a mí de momento… me gustan más cosas como Decibelios, como Veneno, como la Trapera…
ALFA- A nosotros también nos gustan esos…
M- Por cierto, ¿aquí hacéis algún tipo de fiesta taurina para la fiesta patronal del pueblo o así…?
ALFA- Aquí no tenemos tradición. Hace unos años se intentó hacer. Pero como había hostias cada año…
M- No, yo me refiero a ese tipo de…
ALFA- Vaquillas. Hacíamos vaquillas, pero como siempre había hostias…
M- ¿Cómo que había hostias?
ALFA- Hombre, porque venían valientes que las querían matar a cabezazos. Había muchos muertos cada año… Vaya, que no va mucho con nosotros.
M- A cabezazos… no jodas… O sea, que por esta zona es normal, que hay algún pueblo que lo siguen haciendo…
ALFA- Sí, sí, por aquí sí. No mucho, pero en algún pueblo sí. En Altorricón principalmente. Y sólo para la fiesta mayor. En el resto… Ya hay que ir a Fonz, Estadilla y esa parte, más hacia Aragón…
M- Entonces ¿qué hacéis? ¿Vais vosotros y las matáis a cabezazos o qué…?
ALFA- Estos me dicen que os preguntemos si fumáis porros…
M- No, eso no. Ponlo. Que no fumamos porros.
ALFA- O sea, que os enrolláis sin porros.
M- Sin porros. Todo esto es un efluvio natural que emana de nuestro cuerpo de una manera espontánea.
Q- De nuestro cuerpo o de nuestras extremidades, no sabemos exactamente. O del espíritu.
M- El espíritu es una cosa muy pequeña. Es una cosa que yo llevo en el bolsillo a veces.
Q- Y del speed.
M- No el speed es una cosa que llevamos todos naturalmente. Bueno, a veces no. En verano cuando hacemos muchas actuaciones así seguidas, al quinto día se te cae el espíritu y el speed, y estás hecho una mierda.
ALFA- Entonces ¿os enrolláis a base de cerveza?
M- No, tampoco, porque la cerveza te tira mucho. Nosotros a base de bocadillos de chorizo.
ALFA- Tiene mucha grasa el chorizo…
M- Bueno, pero te salen unos granos bastante consistentes y en las fotos quedas muy aparente. Con unos granos aquí estupendos tipo… ¿cómo dicen los ingleses?
Q- Tipo teenager.
M- Sí eso, tipo chico joven. Aparentas menos años.
Q- Bueno, tú tienes ochenta y seis ¿no?
M- Sí, y tú doce. Sí, el Quimi es seminarista. Lo que pasa es que los fines de semana sale.
Q- Sí, ¿no veis la coronilla por aquí?
ALFA- Te echo la mía!
M- Tú ya fuiste cura.
Q- A mí aún no me han ordenado. La semana que viene me ordenan.
M- Vamos a ir a tocar a su ordenación u ordenamiento.
Q- Ordenamante, prefiero.
M- Sí, también tocarán el obispo y el abad…
ALFA- ¿Hoy tocaréis algún tema nuevo?
M- Sí, tres.
ALFA- Oye, a ver si os enrolláis bien.
M- Hombre, como en todos los sitios, eso…
ALFA- Que no os duela hacer un cuarto de hora más…
M- Más… Siempre más ¡Más! ¡Maaas! ¡M a a a s s!
ALFA- Aquí más. Si triunfáis aquí, triunfareis en España. Esto es el trampolín. Preguntádselo a los de la Salseta del Poble Sec, que desde que vinieron aquí se han hinchado a hacer conciertos por toda la zona. De aquí…
M- De aquí al cielo…
ALFA- Exacto…
M- O al infierno. O al cuartel de la Guardia Civil.
ALFA- No, que nos lo vendimos. Lo reconvertimos y ahora es la Casa de la Cultura. Aunque los abuelos no quieren ir porque les trae recuerdos demasiado trágicos.
M- Habéis hecho como el Astérix y el Obélix con los romanos…
ALFA- Lo que está claro es que si tocas y a la gente le gusta lo que haces… De hecho, nos han hablado muy bien de vosotros. El que hablen bien no quiere decir que aquí quedéis bien, pero…
M- Una cosa sí que te voy a asegurar, y es que nosotros donde vamos lo ponemos todo. El equipo siempre es el mismo, nosotros somos los mismos… Hombre puede hundirse el escenario, irse la luz…
ALFA- Ya no es el tocar diez minutos más o menos. Es que si hay ambiente… es el hecho de decir ‘oye, no nos va a venir de un cuarto de hora’.
M- Ya os veo venir, ya. Lo que queréis es que nos den aquí las siete de la mañana, tomando vinos y tocando…
ALFA- Si hace falta vino, bocadillos… tenemos ahí un par de botellas de Chivas que…
M- Hacer una maratón…
ALFA- Tocaréis cinco horas y cuarto ¿no?
M- O diez.
Q- Siete o diez.
ALFA- Con hora y media quedaréis bien.
M- ¿Aguantaremos hora y media? Ya no somos tan jóvenes, aunque lo parezcamos. Por aquello de “…cuarenta y dos y aún estás muy bieeeen…”
ALFA- ¿Tú eres el que canta, entonces?
M- Sí, aunque no lo parezca.
ALFA- ¿Tú eres el que dice “qué más da…”? ¿Lo habéis oído hace un rato por el altavoz del pregón, cuando hemos anunciado el concierto de esta noche?
M- Sí, pero parecía que sonaba por un pepino, más que por un altavoz.
ALFA- Lo ha puesto Sixto [el entonces alcalde comunista del pueblo]. Oye ¿no nos vais a hacer una primicia ahora, a tocar algo para ver qué tal suena eso?
M- Eso luego, cuando probemos sonido. Pero pediremos al respetable que se vaya y cerraremos las puertas, si es posible.
ALFA- Ok. Nos vemos luego.

——

AIMG_8402quel sábado 9 de junio de 1984, las 11:30h de la noche, empezó el concierto. Los teloneros fueron el grupo oscense ORNI, que gustaron mucho a sus fans y al público en general, en especial por la repercusión que tenía entonces su estupendo tema ‘Siempre esperando‘. A la 1 salieron Los Burros al escenario. Durante el concierto volaron latas, bidones, embudos, polvos talco, espuma, humo… Quimi y Manolo dieron tantas volteretas que acabaron magullados por todas partes. Lo suyo era una profesión de riesgo. Salieron al escenario todos vestidos de negro, pero Manolo llevaba un montón de camisetas, una debajo de otra, de las que se fue desvistiendo paulatinamente. Cuando tocaron ‘No puedo más’, Manolo dijo “Y esta canción, como dirían en Madrid, es postmoderna”, y luego se metió con la Chamorro.

Al día siguiente, domingo por la tarde, sintonizando Radio Huesca, una buena parte del programa del “Javier” fue dedicada a describir el concierto, pues por lo visto habían organizado una excursión colectiva al mismo desde la capital provincial. Gracias a dicho programa la tripulante ALFA pudo hacerse con el set-list, que fue como sigue:

  • Volvamos a los árboles
  • Dulces sueños
  • La llamada
  • Grité
  • Portugal
  • Café
  • Mi novia se llamaba Ramón
  • Conflicto armado
  • Huesos
  • No puedo más
  • Te quiero bastante
  • El himno de los cazadores de vacas
  • Ruta del Sur
  • Hazme sufrir
  • Televisión
  • Disneylandia
  • El faro del fin del mundo
  • Septiembre

Bises:

  • Volvamos a los árboles
  • La llamada
  • Dulces sueños

Como se puede observar, tocaron una mezcla de temas de Los Rápidos, de los Burros y algunas todavía inéditas.

IMG_8392Los Burros pasaron por el territorio donde habitaba la tripulante ALFA dos veces más durante aquellos escasos meses. En agosto fueron contratados en las fiestas mayores de Altorricó, y en septiembre tocaron en las fiestas de Tamarit de Llitera. En ambos casos se hicieron con una buena pila de acérrimos e infatigables seguidores. Durante los meses siguientes las casettes corrieron de mano en mano. La tripulante ALFA quedó definitivamente enganchada a los ritmos, melodías y filosofía vital de Los Burros (luego replicada con mayor ambición en su aventura como El Último de la Fila, especialmente en sus dos primeros LP’s, deudores claros de los experimentos burrísticos). Por ello, la tripulante ALFA se llevará Rebuznos de amor en su viaje interestelar. Saludos terráqueos, y recordad que sois unos insectos en la inmensidad.14067686_303231426704567_257614053984850256_n14117801_303231470037896_5115161449067560087_n

 

 

Siniestro Total II. El regreso

el regresoUna mañana de finales de 1983 la tripulante ALFA deambulaba por el camino de tierra que llevaba hacia su lugar de trabajo. Un sol otoñal perfilaba con nitidez las sombras de los matorrales del sendero. Como de costumbre, la tripulante ALFA llevaba consigo una radio sintonizada en la (ahora) mítica Radio 3. Aquella mañana entrevistaban a un grupo musical cuyos miembros afirmaban categóricamente que su principal referencia era, ni más ni menos, que Manolo Escobar. Ante semejante declaración de principios, la tripulante ALFA decidió cambiar de emisora, pues el susodicho cantante por aquel entonces representaba todo aquello de lo que había que huir (aunque décadas más tarde descubrió que era un gran tipo).

Sin embargo, cuando el dedo estaba a punto de girar el dial, el altavoz empezó a emitir unas guitarras saturadas y urgentes, parecían Los Ramones mal grabados, mientras la voz declamaba unas sugerentes estrofas:

Paseando por el campo con una sed espantosa /

divisé un manantial con una agua asquerosa /

pero era tanta la sed que no tuve reparo /

y todo aquel beber me va a salir muy caro”.

A la tripulante ALFA le pudo la curiosidad: ¿por qué todo aquel beber le iba a salir tan caro? Ya no cambió de emisora. La entrevista fue un auténtico despropósito, pero el locutor parecía saber encajar con envidiable cintura la avalancha de enfermizas respuestas que los miembros del grupo le colocaban. A partir de ese momento, la tripulante ALFA supo que aquellos aparentes descerebrados se hacían llamar Siniestro Total y que acababan de publicar su obra maestra. Bueno, esto lo supo años después, cuando el grupo tuvo suficiente trayectoria como para poder comparar entre sus decenas de discos y canciones.

4c7bb7d61aa478.07698719Aquella mañana de otoño Siniestro Total estaban presentando su segundo disco titulado ‘El Regreso’. En la portada aparecía un enigmático Bob Hope sosteniendo una media sonrisa y un enorme vaso de leche (o viceversa). El grupo ya había grabado un disco previo y con un estilo (y un destrozo) similar, pero este segundo contaba con la novedad de que habían perdido al cantante (German Coppini), quizá harto de tanta irreverencia descontrolada. El ideólogo de ST debía ser sin duda Harpo Marx, y sus discípulos más aventajados aquellos tres humanos: Miguel Costas (guitarra), Julián Hernández (batería) y Alberto Torrado (bajo). Los dos primeros además cantaban o algo así.

El disco era un collage de irreverencias y despropósitos a la manera luliana. Se cuenta que Ramon Llull, el sabio mallorquín del siglo XIII, había inventado un método para predicar el cristianismo por tierras musulmanas consistente en una especie de ‘rueda’ de palabras que permitía rebatir cualquier cosa que el interlocutor pretendiera argumentar. No es de extrañar que Ramon Llull muriera apedreado en un pueblo norteafricano mientras probaba su invento. Siniestro Total, en su reencarnación como trío punk-rock, parecían haberse agenciado un instrumento de ese tipo, lo habían cargado con palabras escogidas al azar de la enciclopedia Espasa y las habían disparado sobre la mesa de mezclas del estudio  de grabación, dando lugar a una enorme cantidad de historias mordaces de menos de dos minutos. Al azar, pero no tanto, porque la resultante es un buen retrato sociopolítico del momento histórico que les tocó vivir (y componer).

El álbum incluía 21 temas, el más largo de 2’52’’ (‘Los malos al infierno’) y el más corto de 0’33’’ (‘Al que eyacula dios le ayuda I’), incluyendo todo tipo de sonidos extraños (timbres, cláxones, pedos, explosiones, alaridos, cadenas de váter, cremalleras, etc.).

La primera cara se abría con  una especie de instrumental sobre el que berreaban sucesivamente la enigmática frase ‘Al que eyacula Dios le ayuda’, hasta que, en un momento dado (a los 33 segundos justos), el tema se interrumpía de manera drástica y, súbitamente, aparecía la segunda canción. Al inicio de la segunda cara, aquel primer tema continuaba desde donde había quedado hasta el fade-away final…

4c7bb12ec110d7.18253350En el segundo tema (‘Más vale ser punkie que maricón de playa’), a un ritmo machacón nos informaban de que ‘a Bryan Ferry le huele el aliento’ y de ahí se deducía el título del tema. Sin tiempo para el respiro entraba el tercer corte, una espídica versión del Grupo Sportivo (Go’n get it!) que los gallegos tradujeron como ‘Superavit’ y que, curiosamente, tenía algo de clarividente, pues anticipaba al actual contexto de crisis financiera y económica: ‘veo la ruina a mi alrededor, todos en el paro y yo me estoy forrando’. Bien, lo cierto es que la España de 1983 era lo mismo pero con la amenaza de una guerra nuclear inminente en todos los noticiarios.

La cuarta canción permitía un cierto descanso al sufrido oyente. ‘Encuentros en la tercera edad‘ (un guiño a Spielberg) era el tema musicalmente más monótono del álbum (será que ST sólo funcionan a tope), si bien contaba con una letra perpetrada con la colaboración del poeta gallego Antón Reixa (quien, por cierto, también co-firmaba la letra del ‘Más vale ser punkie…’).

En el quinto lugar aparecía el tema que había llamado la atención de la tripulante ALFA en su paseo radiofónico otoñal. Su título era ‘Sexo chungo II (el regreso)’. Los autores osaron meter en 1 minuto y 43 segundos la historia de la caída y resurgimiento de un avispado transexual, todo ello con su correspondiente presentación, nudo y desenlace, y aún les sobró tiempo para añadir una parte instrumental final con ecos de western justiciero. ¿Hay quien dé más? images3Lo de ‘Sexo chungo II’ se debe a que con su antigua formación ya habían grabado un memorable single titulado ‘Sexo chungo’, cantado con decadente resignación por un Germán Coppini todavía en la órbita punk. Irrepetible. Los dos.

Ni siquiera llevábamos 9 minutos de música desde el inicio del álbum cuando hacía acto de presencia la sexta canción: una idiotez titulada ‘Oye nena, yo soy un artista’ que, a partir de los pausados acordes del ‘Woman from Tokio’ de los Deep Purple, de improviso se aceleraba tanto que a Blackmore le hubiera volado sin duda el peluquín. Quizá sea el tema más punk del álbum, con los dos cantantes de ST gritándose a pleno pulmón unas rimas estocásticas… La tripulante ALFA no consigue imaginarse el momento en que Miguel Costas y Julián Hernández se debían estrujar el cerebro (poco) para conseguir frases que rimaran con la proposición ‘Oye nena yo soy un artista’. El resultado sólo lleva a la perplejidad: ‘Mi padre trabaja en el sector vitivinícola / y yo no soy ningún cavernícola / Mi padre trabaja en el sector de hostelería / y mi pintura no es ninguna tontería’. Aun así, el tema tenía moraleja: era un lamento ante la falta de sensibilidad del público, porque, como suele pasar, ‘¡a ti todo te da lo mismo!’.

El corte séptimo volvía a relajar el ritmo pero soltando varias cargas de profundidad sobre lo políticamente correcto: ‘Trabajar para el enemigo’ es una incitación a la deserción y a la traición a la patria. “Me ha dicho un amigo / que en el otro lado / tienen una negra / todos los soldados / Tiro la corneta / y el estandarte /  y me voy corriendo / hacia la otra parte’, con un estribillo que reza ¡‘Viva la traición!’. ¿Es una canción antimilitarista? No lo podríamos asegurar.

imagesPero lo mejor del álbum llega a continuación. Con las dos siguientes canciones ST llegan al culmen de su carrera: ‘Naturaleza’ es un canto acelerado y a la par costumbrista sobre los problemas de los amantes de la naturaleza (“Los ecologistas se sientan en la hierba / y todas sus partes se llenan de mierda / ¿qué dirán sus mujeres cuando estén a solas / y vean que sucias tienen las bolas?”). Inenarrable. Justo después y a ritmo de swing llega ‘La caca de colores’, un tema que plantea una pregunta filosófica que habrá acompañado a la humanidad desde el principio de los tiempos. ¿Por qué la caca es de ese color y precisamente de ese? ¿Podríamos cambiarlo? O sea, como ellos dicen: ‘Tengo que inventar algo para poder hacer la caca de colores / No volveré jamás al váter a cagar la caca marrón / ¡Qué vulgaridad!’ (letra íntegra del engendro).

El escritor Moncho Alpuente firmaba la letra de la siguiente canción, inopinadamente cantada en italiano inventado: ‘Non credo en el amore’. Aunque dado lo rápido que la cantaban, al oyente medio le solía pasar inadvertido el idioma en el que era perpetrada. La primera cara del LP se cerraba con otra versión, esta vez del ‘Do the mutilation’ de The Revillos, que ST tradujeron como ‘Opera tu fimosis’. Un tema de contagiosa alegría a pesar de la letra. Impagable.

images2Las 11 canciones de la cara A han durado poco más de un cuarto de hora. No hay tiempo para aburrirse. La cara B ya está aquí. Dado que la tripulante ALFA va a necesitar grandes energías para convencer al resto del pasaje de la conveniencia de subir a bordo este LP, la descripción de la segunda cara ahorrará detalles. Quien los quiera no tiene más que oírlo.

La cara B se abría, como ya se ha dicho, con la parte final de ‘Al que eyacula Dios le ayuda’, y a continuación vienen 9 canciones más a cual más surrealista e irreverente. Los ritmos suelen ser tan acelerados como los de las anteriores, las melodías tienden a un power-pop de aires ramonianos. Y las letras son un perfecto resumen de los noticiarios del momento: Mención al deterioro político en América Latina en aquella época (‘El sudaca nos ataca’: “El sudaca nos ataca y en la pampa mata vacas / y paga a los mercenarios con dinero agropecuario“); referencias a personalidades políticas en situaciones ridículas (Fidel Castro o Martin Luther King, en ‘Los malos al infierno’); las peripecias de una seguidora del líder de una secta ultracatólica, el Papa Clemente, entonces recién excomulgado ‘(I left my heart in) El Palmar de Troya’: “Me voy a Sevilla inmediatamente / mi chica es devota del Papa Clemente / vestida de negro hasta los tobillos / contempla orgullosa su look tridentino“); el best-seller de Malcolm Lowry que todos los suplementos literarios de la época alababan, pero llevado al terreno ST (‘Bajo el volcán’: “El Kilimanjaro es un sitio caro / al lado del cráter hay cafetería y váter“); referencias al Papa Wojtila (‘Viva Polonia’: “Si fuese Papa heredaría el Vaticano una hija mía“); o a un perturbado secuestrador de diabéticas (‘Con ellas yo soy feliz’).

images5No obstante, la joya de la segunda cara es una alegre cancioncilla cantada con cara de palo en la que nada tiene relación con nada: ‘No somos de Monforte’.

Si el último mohicano te retira el saludo

Si se hunde el puente de Rande mientras tu estás pasando

O si aterriza el Columbia en el tejado de tu casa

Y descubres que la NASA roba tus discos de cumbia

Si eres honoris causa, si tienes la menopausia

Si estás afligido pues tu pito se ha caído

Esta canción no te importe / No somos de Monforte.

Intrigante ¿no? El disco lo completaban dos nuevas versiones, una de Andrés Do Barro, cantautor melódico de principios de los 70, de quien versionean ‘O tren’, un tema íntegramente en gallego y que parece hecho a medida de ST; y otra de Chuck Berry, ‘Carol‘, que tiene la extraña particularidad de que la cantan a capella, es decir, sin instrumentos, pero… ¡las voces sólo imitan la música, no la letra! Lo cual produce un efecto desasosegante. Impagable (de nuevo).

En fin, la tripulante ALFA lo tiene claro: Siniestro Total II (El Regreso) formará parte de su huida a las estrellas. Es una crónica perfecta de cómo era el planeta Tierra el último cuarto del siglo XX. Y todo el mundo necesita una válvula de escape.



ADDENDA

Tras Siniestro Total II (El Regreso), en unos meses la banda editó un nuevo LP titulado “Menos mal que nos queda Portugal” (1984) y que sería su impulso definitivo para acceder a la primera división del nuevo pop-rock ibérico. Este disco contenía perlas como E.L.E.V.E.N. (en el que se relataba el famoso encuentro entre Matt Murdock y Ray Charles), “Que corra la nicotina” (himno al tabaco negro), “Assumpta” (himno a una chica muy mona que vivía en Barcelona), “Keke Rosberg“(rugidos de motor para una conspiración entre boxes), “Oh qué raro soy” (inefable), “Te quiero” (un verbo que nunca nadie hubiera pensado oir en labios de Siniestro Total, pero que entró en los 40 Principales aprovechando el boicot de la emisora a las discográficas clásicas), o “Miña terra galega” (lo nunca visto: un grupo punk versionando a una banda de rock sureño y encima perpetrando un himno oficioso galego por excelencia). Olvidábamos mencionar la mejor del lote: “Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos“, una lección de historia y ciencias naturales para dar respuestas gallegas a preguntas universales.

La vorágine que siguió a la edición de “Menos mal que nos queda Portugal” propició que la tripulante ALFA viera pasar a Siniestro Total por su localidad al cabo de poco tiempo, concretamente el 31 de agosto de 1985.

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La tripulante ALFA y sus colegas aprovecharon la prueba de sonido del grupo, entre la orquesta pachanguera de la tarde (Ethel y su Orquesta) y la sesión de noche (que incluía “sesión de tangos y chotis para la tercera edad”, según el dicharachero programa de fiestas), para hacerles una breve entrevista. Se realizó el 31 de agosto de 1985 hacia las 10 de la noche en la pista de baile del recinto escolar municipal, y constituye una muestra de la actitud y desparpajo del grupo (y del entorno en el que se movían, incluída la tripulante ALFA y sus adláteres), así como su lucidez para responder a preguntas absurdas. Ninguno de los presentes en aquella ocasión podía sospechar que tres décadas después el grupo continuaría en activo. No future… pero mañana nos vemos.

Hacia las 2 de la madrugada, tras un par de horas de baile pachanguero, salieron a escena los cuatro Siniestro Total, los tres de siempre: Julián Hernández a la batería y voz, Miguel Costas a la guitarra y voz, y Alberto Torrado al bajo; y a los teclados un recién incorporado Javier Soto. Hicieron un concierto demoledor, enlazando temas sin solución de continuidad y sin dar respiro al personal. De tanto en tanto lanzaban consignas extemporáneas (¡Viva el Frente de Liberación Animal!) y seguían a lo suyo a todo trapo. El tercio del público más próximo al escenario pudo dejar de saltar durante la hora y cuarto de actuación, a veces de manera arriesgada para la integridad física de muchos de los presentes. Tan pronto como acababa de sonar el último acorde de cada canción, Julián Hernández daba la entrada al siguiente tema golpeándose el casco con la baqueta (llevó un casco de minero durante todo el concierto). Tocaron varios temas todavía no grabados, algunos de los cuáles aparecerían en su siguiente Lp ‘Bailaré sobre tu tumba’.

Los Pistones – Persecución

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La tripulante ALFA sabe que no se puede viajar al espacio interestelar sin llevar consigo un disco increíble: Persecución.  La tripulante ALFA conocía de memoria varios de sus temas antes de conseguir hacerse con él porque, entre 1983 y 1984, fue ampliamente radiado por las FM’s, no sólo por Radio 3, sino por buena parte de las radiofórmulas de la época. El disco, editado en 1983, contenía melodías impecables, con letras ingeniosas y cercanas, con un punto de misterioso y descolorido glamour, temas que oscilaban entre la energía optimista y la melancolía resignada. Una inmensa bocanada de aire fresco que a principios de los 80 recorrió las ondas anunciando el advenimiento de una nueva era donde todo, inlcuída la música, sería mejor. Fue cierto sólo en parte. Fue un espejismo interesante.

Impecable power-pop con guitarras, baterías y melodías en estado de gracia, una temática variada y alejada de tópicos al uso y un sutil sentido del humor. Ricardo Chirinos era el principal compositor y quien ponía la voz a todos los temas. Una producción impecable inédita para la época, cuando la mayoría de los productores no sabían cómo tratar a las guitarras electrificadas. Con una producción de Ariel Rott, cosa que también chocaba con las fobias y prejuicios del ambiente musical ‘moderno’ de aquel entonces, siempre dispuesto a distanciarse de los triunfadores de antaño, percibidos como residuos de una época a evitar. Una historia que se repite cada pocos años en el proceloso mundo de la música pop. De todas formas, a la labor del exTequila hay que añadir la del ingeniero de sonido Peter McNamee, que parece ser que es quien dio el brillo tan especial a la atmósfera del álbum (no en vano, el siguiente disco de Los Pistones no sonaba ni de lejos tan bien, a pesar de contar de nuevo con Ariel Rott a la producción).

Un disco redondo, un lujo increíble, un caso extraño. Más todavía si se tiene en cuenta que la canción que triunfó masivamente fue un single que bien poco tenía que ver con la obra completa. Un single, ‘El pistolero’, que situó a Los Pistones en una órbita que quizá no era la suya. La tripulante ALFA siempre se quedaba atónita cuando, poco a poco, en los bares la única canción que seguía sonando era ésa. ¡Pero si ‘El pistolero’ no era más que un subproducto del álbum! ¡Si era tan sólo el tema gracioso e intrascendente, estilísticamente alejado de lo que el grupo representaba!

Anteriormente la banda había publicado algunas canciones en singles y EP’s, temas que inmediatamente pasaron a formar parte de la banda sonora de la efervescente nueva ola madrileña, cantando cosas como “Yo jamás te hubiera conocido si no llega a ser por los Ramones” o “Son las siete menos cuarto en la Puerta del Sol” (y ella sigue sin llegar). Canciones frescas y resultonas, pero nada que ver con el salto cualitativo que dieron con su primer LP ‘Persecución’ (1984).  Diez temas redondos como diez soles. Vale, nueve y un asteroide menor titulado ‘El pistolero’.

Las diez joyas:

  • Persecución: Un inicio urgente y contundente, una curiosa manera de echar los tejos y un tímido halo de misterio que enlaza con la detectivesca portada. Una apertura que sitúa musicalmente al grupo en un terreno de gruesas guitarras melódicas y voces frescas.
  • Último soldado: Antimilitarismo pesimista. Un soldado encargado de llevar un importante y lacónico mensaje a la retaguardia: ‘ve y di que todo acabó, jamás volverá el sol’.
  • Galaxia: Ella es tan diferente… “de dónde vienes tú, de qué galaxia saldrás”. Una batería que redobla sutilmente hace remontar  la melodía cada dos por tres, contagiando un optimismo psicodélico difícil de esquivar.
  • Lo que quieres oír: Arpegios melancólicos para expresar sentimientos compasivos respecto aquella actriz que se rompió. “Qué puede quedar? sólo existo yo, tu último admirador” “tu cara se olvidó, ya nadie espera el próximo guión, el gran estreno en Nueva York se aplazó” “Vuelve a actuar sólo para mí, diré lo que quieres oír”. Un gran tema entonado con una serenidad envidiable, que aunque parezca mentira se hace creíble en la medida voz de Ricardo Chirinos. Los Pistones también bordaban los tiempos medios.
  • Nadie: Frenético alegato contra la incomprensión, el mundo me persigue y nadie me entiende, un tema típico en las letras de los 80 (y de todos los tiempos, probablemente). La juventud desubicada se retuerce buscando su sitio: “no sabes qué hacer, nadie te va a comprender”. Nadie te debe coger. Un riff de guitarra tan frenético como  nervioso. “La noche termina, también tu pesadilla”. Este tema se había editado en single un año antes, en 1983, pero la versión del LP mejoraba en mucho su revestimiento musical. Hipnótico envoltorio.
  • Mientes: Crónica de la traición, nadie se libra de ella. Estribillo arrebatador ideal para cualquier radiofórmula, coreable a todo pulmón en cualquier concierto. “A la luz de aquel bar proclamaste tu pasión, pero a la luz del sol sé que todo ha sido un error”.  Que nadie busque originalidad, pero lo que sí que encontrará son toneladas de energía.
  • Fórmula: Velocidad, aceleración. ‘un, dos, tres, ya!”. A punto de empezar la carrera el piloto se imagina triunfador mientras va describiendo el ambiente, las miradas de la gente, el sudor que resbala sobre su frente,…  “sé que tengo que ganar, tengo todo a mi favor”. A pesar de todas las exhaustivas descripciones de la carrera, la letra no desvela quien ganó la prueba, pero en ningún momento deja de transmitir un optimismo rayano en la inconsciencia.
  • Metadona: Una enigmática canción que transcurre a toda velocidad y transmite sensación de vértigo, de huida… “Tengo que salir pronto de aquí… No sé cómo voy a escapar”. Emparentada con ‘Nadie’ por su descripción del ambiente opresivo que rodea al protagonista, comparte similares soluciones musicales. Metadona metafórica, una palabra muy extendida durante la primera mitad de los 80. La canción acaba y el enigma permanece. Este tema también se había editado anteriormente en single y era uno de los emblemas de la banda en directo. Más energía desbordante.
  • El pistolero: La canción  más dispar del álbum, un ritmo totalmente diferente, una guitarra tirando al funk, nada que ver con el pop robusto y melódico del resto. El pistolero más sucio y rápido ha llegado a la ciudad “y yo sé que esta vez viene a por mí”. “¡Acabaré con él!”. El tema más raro fue el single que reventó las listas de éxitos. Llevó el nombre de Los Pistones a todas las radios, a todas las discotecas, a todos los bares, pubs, discobares glamourosos y antros de carreteras. También fue su condena.
  • Flores condenadas: Crónica saltando de una separación, de una pérdida urgente, “el dinero que gané lo gasté en conseguir / flores condenadas a morir”.  Un riff pegadizo, una batería revoltosa, una línea de bajo bien dispuesta, una voz que expresaba deseo y resignación, que combinaba lamento y expectación. Una obra maestra. Punto.

Varias décadas después ‘Persecución’ sigue teniendo vigencia, su sonido sigue siendo apabullante, sus canciones redondas y perfectas con breves trazos de imperfección que no hacen más que aumentar su perfección. La tripulante ALFA por nada del mundo renunciaría a este disco en su viaje a planetas lejanos. ¿Cómo se levantaría de la cama si no pudiera escuchar ‘Flores condenadas a morir’? ¿Cómo ambientaría su nostalgia sin poder escuchar ‘Lo que quieres oír’? ¿Cómo se encaminaría a la pista de despegue sin el acompañamiento de ‘Fórmula’? No es realista pensarlo.0

Los Pistones tardaron tres años en grabar el siguiente disco, puesto que su cantante y compositor principal tuvo que cumplir su ‘servicio militar’ (a pesar de que cantara aquello del ‘último soldado’). Durante ese tiempo el ala rockista de la música ‘moderna’ española intentó distanciarse de la proliferación de pijos nuevos románticos y tecnopops, y, pretendiendo una mayor autenticidad, se decantó hacia un supuesto rock con raíces tirando al western. Grupos como La Frontera, Los Desperados, Los Rebeldes, los Gatos Locos, Las Ruedas, Dinamita pa los pollos, etc., alcanzaron notables éxitos siguiendo esta senda. Los Pistones en su reaparición se adentraron en esta dirección, quizá porque ellos habían sido en cierto modo pioneros con su ‘Pistolero’ unos años antes. El resultado fue el LP ‘Canciones de Lustre’ (1986), que a pesar de algunos buenos temas tenía un planteamiento mucho menos brillante, su estilo no acababa de encajar en los moldes rudimentarios del rock fronterizo. Años más tarde lo volvieron a intentar con el LP ‘Entre dos fuegos’ (1992), pero tampoco consiguieron la repercusión deseada.

PersecucióPISTONES3n’ fue algo más que una estrella fugaz, fue una auténtica supernova que brilló con fuerza durante un par de años y que dejó un recuerdo imborrable en mucha gente. Como en la tripulante ALFA, quien sigue tarareando aquellas increíbles melodías por donde quiera que vaya. Sólo desearía que Ricardo Chirinos y los demás pistones, de tanto en tanto, hicieran lo mismo. A su salud.

Por cierto, la tripulante ALFA se acaba de dar cuenta de que esta entrada coincide con el treinta aniversario de la edición del disco. Tres décadas de nada, que a escala de las edades del universo son una insignificante fracción de tiempo, pero que para los humanos suponen una buena porción de las respectivas esperanzas de vida. Quizá los pistones ya estén muertos. En cualquier caso, a su salud!