Amaral – Nocturnal

nocturnal2La tripulante Kowalsky no podía imaginar que Amaral entraría en su lista de discos preferidos para el tour galáctico. Amaral era un grupo al que siempre había observado a distancia, un grupo correcto pero que no formaba parte de aquellos que le tocaban la fibra. Pero ahora aquí está.

Amaral ha sido un grupo capaz de componer buenas canciones, de formas clásicas y deudoras del mejor pop luminoso y (suavemente) guitarrero, con producciones sofisticadas y procesos de filtrado y limado que aseguraban una amable digestión por parte de esa gran porción de la humanidad que casi nunca ha comprado un disco. Hay que reconocer que tiene su mérito. Es un grupo que partiendo de una posición más bien marginal supo llegar al público masivo sin perder del todo el aroma y la actitud rock. Una auténtica rareza entre los de su estatus.

Tanto sus músicas como sus letras han solido apelar a un suave inconformismo ante nuestra realidad cotidiana, una realidad siempre más gris de lo prometido, y tienden a reivindicar una difusa revuelta adolescente como vía de escape ante las contrariedades. Son textos y rimas que describen situaciones de incomprensión y desencuentro que, mal que bien, todo ser humano ha experimentado en algún momento de su vida. Por ello, desde hace más de una década larga, Amaral han sido el grupo por excelencia de ese sector de edad que se encuentra en proceso de metamorfosis entre la infancia y la juventud, a la búsqueda de referentes con los que definir sus límites personales y reequilibrar su estado emocional. Amaral proporciona pequeñas dosis de energía positiva para enfrentarse a dichas situaciones de humillación adolescente ante el mundo hostil conformado por los adultos (y por los otros adolescentes). En este sentido, Amaral tienen auténticos himnos populares, entusiastas y dolorosos, expresivos e introspectivos, capaces de canalizar estos flujos de emociones entre las generaciones más jóvenes que ellos.

imagen6La tripulante Kowalsky ya conocía varios de sus CD’s, con una cierta predilección por ‘Estrella de mar’, el disco que les dio a conocer al gran público; aunque por el resto de su discografía hay también pequeñas joyas que resplandecen entre el resto del material, siempre digno aunque sea de relleno. Pero Kowalsky encontraba un cierto exceso de materiales flotantes como revestimiento de sus canciones, materiales demasiado ligeros, que le impedían zambullirse con ellas en las profundas aguas de la emoción, el pensamiento y la experiencia. Es decir, le atraían más por estética que por ética. Lo cual, dados los tiempos que corren, tampoco es moco de pavo.

Pero al escuchar ‘Nocturnal’ la tripulante Kowalsky entendió que esta vez Amaral habían llegado hasta el final. Bien adentro, hasta el tuétano del espíritu y de la materia. Hasta ese núcleo de protones y neutrones sobre el que gira nuestro campo electromagnético. De pronto, Amaral han conseguido que tono y contenido se acoplen en la misma longitud de onda. Bien honda. Una evolución sustancial que dota a sus canciones de las energías y mensajes indispensables para posicionarse y no perder pie ante un mundo que gira cada vez más deprisa. No se trata necesariamente de temas más rápidos o fuertes, sino más bien de unos ritmos hipnóticos, quizá algo más reposados que en anteriores entregas, con los que afianzarse para tomar impulso y despegar hacia las estrellas. Por ello Kowalsky tiene claro que este álbum le acompañará en su viaje interestelar, durante sus inminentes noches con luna, sin luna o con varias lunas a la vez a lo largo de la circunvalación de los planetas exteriores y por los bancos de niebla de la galaxia.

Nocturnal, editado en 2015, es el séptimo álbum de Amaral. El segundo editado en su propia discográfica ‘Antártida’ (por cierto, que un grupo de su peso e influencia haya apostado por la autogestión indica el nivel de indigencia en la que debe encontrarse la industria discográfica clásica, incapaz de adaptarse a los tiempos).

¿Qué es lo que le gusta a la tripulante Kowalsky de ‘Nocturnal’?

Muchas cosas. El nervio rabioso de ‘Llévame muy lejos’ y de ‘Cazador’, sendas explosiones de energía sónica para describir un entorno salvaje y/o con la civilización en retirada. La sensibilidad y el equilibrio precario de ‘Unas veces se gana y otras se pierde’, de ‘Chatarra’ y de ‘La niebla’, repletos de fraseados sublimes, desapasionados pero rebozados con tonalidades hipnóticas. La contenida desesperación de ‘Nadie nos recordará’ y de ‘El tiempo equivocado’, enormes lamentos que ensordecen sin necesidad de gritar. La desnudez moral de ‘Nocturnal’ y de ‘Laberintos’, capaces de iluminar los más profundos rescoldos del alma después de su combustión.

amaral-nocturnal-tourEl álbum al completo está compuesto de textos de gran dignidad, que transmiten perfectamente la idea de haber tocado fondo, individualmente y socialmente, como personas y como colectivo. Esta vez Amaral se lamentan de un país hostil, de una sociedad resquebrajada, de unos personajes exhaustos que lo han dado todo y que ya sólo esperan poder escapar. Unos lamentos que, a su vez, se presentan como el punto de partida necesario para poder construir una nueva realidad. Porque, de alguna manera, intuyen que en algún lugar (utopía) puede haber humanos capaces de ser mejores personas y de construir un mundo mejor. Se trata de una cuestión de confianza. De hecho, el núcleo de la reflexión quizá sea la renovada confianza en el ser humano. Somos unos animales en fase de autodestrucción, pero podríamos ser de otro modo, si quisiéramos nos podríamos organizar de otra manera menos hostil. Mientras tanto no nos queda otra que asumir nuestro turbio destino sin pestañear, pues sabemos que para llegar al mundo utópico insinuado hay que atravesar intrincados laberintos, caer una y otra vez, traicionar y ser traicionados, amar sin esperanza de ser correspondidos, huir una y otra vez hasta caer en el olvido. Todo ello con la creciente sospecha de que el lugar utópico anhelado no está tan lejos de nosotros, puede que incluso ya estemos allí.

A la tripulante Kowalsky le encanta degustar algunos versos como los de ‘Llévame muy lejos’:

Quiero dormir para despertar en un universo paralelo, un refugio en otra dimensión /  Llévame muy lejos, por favor / Llévame muy lejos de este país sin corazón.

O ‘Unas veces se gana y otras se pierde’:

¿Para qué perder el tiempo en convencerte? / Unas veces se gana, y otras se pierde…

O ‘500 vidas’:

Quiero vivir 500 vidas, quiero una distinta cada día / Unas donde sea la heroína, otras donde esté entre bambalinas.

O ‘Cazador’:

Ahí va el gran cazador, insensible a mi dolor / Dame al fin el tiro de gracia, apunta al blanco y dispara.

O ‘Nadie nos  recordará’:

Desde entonces ya no creo en nada que nos seas tú,  nuestra frágil condición humana, nuestra inquietud ¿Qué será lo que llamamos alma? Sé que nadie nos recordará.

O ‘La niebla’:

No sé si me buscaran o me dan por muerta. Ojalá pudieras alumbrarme entre la niebla / … la niebla … pasará.

O ‘Laberintos’:

¿Dónde ruge el animal que mantiene vivo lo que un día fuimos? ¿Dónde está el amor real? En los laberintos de nuestra imaginación

O ‘Chatarra’:

A qué has venido si no aquí no hay nada, sólo el vacío y la chatarra. Dime por qué las calles están desiertas no veo a nadie,  dime por qué las piernas no me sujetan si tú lo sabes.

O ‘El tiempo equivocado’:

Hemos crecido con los puños apretados / somos los dueños de un país imaginario / yo estoy dormida con los párpados sellados / tu estas colgado como un Cristo boca abajo.

En  cuanto a la música, se observa que abundan los tiempos medios, con elaboradas líneas melódicas y pocas estridencias. A diferencia de sus obras anteriores, Nocturnal requiere de varias escuchas para poder gozar de su poderío, pero una vez dentro atrapa con mucha más fuerza. Hay detalles reveladores como la segunda parte de la canción que abre el álbum, ‘Llévame muy lejos’, con una larga coda semiacústica al estilo de los mejores clásicos del rock. O como el segundo tema, una pieza instrumental que sirve de introducción a ‘Unas veces se gana y otras se pierde’, todo un lujo que parecía perdido en el panorama pop contemporáneo. Detalles que contribuyen a dar una sensación de ‘album’, en el que cada tema está connotado por los que le acompañan, lo cual se agradece en una época de fragmentación en la que el consumo musical tiende a las piezas sueltas y descontextualizadas (y, por tanto, sin sentido).

Fuente: http://www.amaralstation.es (LuzJiménez)

Fuente: http://www.amaralstation.es (LuzJiménez)

En definitiva, una estupenda colección de canciones de carácter expresionista vestidas con las mejores melodías y una gran interpretación vocal, mucho más contenida que en anteriores entregas del grupo, pero quizá más efectiva. Una descripción de estados de ánimo que se corresponden en gran medida con los de la tripulante Kowalsky mientras prepara su huida interestelar.

Nada mejor para orientarse durante el viaje, mientras tararea los versos de ‘Nocturnal’:

“Primera norma nocturnal: no me mires así / Nada te puedo dar, no hay nada bueno en mí (…) / Un impulso irracional, de destruirlo todo. Hundirte y descender, como el Octubre rojo / Y volverte a levantar, cuando has tocado fondo, de una mala racha / Misteriosas e infinitas, son las leyes del azar / Si pudieras elegir, ¿cuál de ellas romperías?”

O los versos de ‘La ciudad maldita’:

Te vi caer de bruces para increpar al cielo / que estaba sordo y ciego como estatua de sal / y mientras te llevaban amaneció en silencio / alguien maldijo la tierra y la simiente cayó (…) / Fueron pasando los años en la ciudad maldita / y se plantaron flores allí donde ocurrió / pero en esos jardines no crecerá la hierba / hasta que se haga justicia y tu descanses en paz.

O los versos de la impresionante ‘Noche de cuchillos’:

Yo quiero ir contigo / Donde el alma de la gente no se apague con el tiempo / Y no exista moraleja al final de cada cuento / Y haya cosas importantes por encima del dinero / Donde yo no sea raro solo porque soy distinto a ti.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s